jueves, 22 de enero de 2009

Montevideo, 11 de diciembre de 2008





MEDIODÍA: Con Juan Manuel Sánchez, después de tomar un trago en Los Yuyos.




Tardecida: En una reunión con los poetas Laura Alonso, Ernesto Viñals y Sandra Míguez. En la foto, Juan Manuel Sánchez et moi.





OINK OINK!!!!


Atardecer: Fotos de la careta que me rompió en Chile un "colega" uruguayo. ¡¡¡¡Aguante la solidaridad latinoamericana, loco!!!! Fue reparada por Carol Gieschen para la ocasión. Esa sí que fue solidaria.

Una novia cansada pero feliz.



El glamour de la pizza en triangulitos.



The Killer Woman, otro personaje. Acá descansa. La inventó Scott Meier en una súper foto en Chile.



La noche: Con la bella Olga Leiva, poeta de la luz.



Juan Manuel y Yo, Papa Noëles negros.




Esperando en La Ronda a que los músicos me devolvieran mi pasaporte.




No tenía mucha cara de "me quiero volver", ¿no?




¡¡¡¡Detonadísimo!!!!





Yo chocha, cuatro horas más en las calles de Montevideo, mi ciudad.




Laura quería ir a la comisaría. Yo estaba re-pachora, después de la performance.





En la "terraza fashion" del Buquebús. Hematoma me quiso sacar una foto sorpresa pero Amalia, aunque parezca tonta, es inteligente. Palabra de Lamborghini.




Hematoma volvió a disparar el gatillo de su cámara. Yo estaba tratando de estar contenta porque no me quería volver. Así que me puse a hablar con uruguayos. ¡Llévame contigo, Uruguay querido!

miércoles, 14 de enero de 2009

Los nenes



foto: Rebecca.
inocentes palomitas: Juan Manuel Sánchez y Sandra Míguez

sábado, 3 de enero de 2009

Exclusivo! AMADO CHILE

Por Javier Alvarado
(Poeta. 1982, Panamá)



MEMORIAL DE CHILE CON NICANOR PARRA Y GONZALO ROJAS


Y volé a ese Chile araucánico y levité con las piedras de su cielo
Con ese constelar de las hojas de parra
y el vino remoto que me hacía roncar la sangre,
la sidra y la borgoña
Y la grandiosidad de las empanadas chilenas y comiendo saludoso
Como “un vacuno joven” e iba armando desde la inmensidad de mi barriga
Mi epopeya de las Comidas y Bebidas de Chile
Fragmento de Crónica a mi Pisada por Tierras Chilenas


Ya casi veo lejano en algún jirón de la memoria, aquella ida en el 2004 a las tierras envinadas de Chile. Iba por otro designio de la sangre. El pez nerudiano soplaba sobre mis velas y lento desde Panamá, navegué con el aire hasta Santiago. Cuatro años después se repitió la travesía. Del 7 al 12 de octubre de este 2008 tuve la oportunidad de participar del Encuentro de Poetas Poquita Fe que se dio en la capital chilena. Asistieron a la convocatoria poetas de México, Guatemala, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Perú entre otros. El objetivo primordial era conocer lo que se está escribiendo actualmente en cuanto a poesía, las estéticas y propuestas, los proyectos editoriales y obviamente el contacto humano entre los poetas.

NICANOR PARRA- Después que hubo terminado el encuentro le propuse a la poeta mexicana Estrella del Valle que me acompañase en la aventura de tomar un bus y llegar a aquel lugar llamado Las Cruces, a ver si teníamos el privilegio de conocer al poeta Nicanor Parra. Llegamos a nuestra parada final y fuimos preguntando hasta dar con la casa del autor de Poemas y Antipoemas (libro el cual me dedicó: a Javier Alvarado de Panamá. Atte. Nicanor Parra & gracias por aparecer en las +++). La casa era de un color azul tenue y mirábamos a todas partes hasta que salió de una casa vecina una joven rubia a la cual le preguntamos por la casa del poeta. Nos preguntó: ¿Tienen cita? ¿Llamaron antes? Respondimos que no a sus interrogantes y procedió a que le indicáramos de donde veníamos. México y Panamá fue la respuesta.

Casa de Nicanor Parra en Las Cruces

Minutos después la joven sale y le preguntamos. ¿Qué dijo? Nos dice: Ahí viene a saludarlos. El impacto fue tremendo de ver al poeta, de gran estatura, encanecido y al vernos empezó a decir: Diles que no me maten!, Nos han dado la Tierra. ¿De quien es eso? Pues de Juan Rulfo!!! Le debo a México y a Rulfo esta mi casa que me compré con el premio. (Parra habla en un tono cantarino en ocasiones) Nos indagó sobre nuestra nacionalidad y a qué habíamos ido a Chile. Le hablamos del encuentro y de nuestro deseo de ir hasta Las Cruces a conocerlo. Nos presentó a una joven llamada Denise, estudiante de Literatura; luego nos miró fijamente a Estrella y a mí y nos dice: Pasen a mi casa, pero sólo por cinco minutos (Lo cual no fue cierto, pues la tertulia se extendió)

Al ingresar pudimos observar en el suelo numerosas máquinas de escribir antiguas y una estatua de mármol, la cual tenía a sus pies la siguiente inscripción. SOY FRÍGIDA Y SÓLO ME MUEVO CON FINES DE LUCRO. Al sentarnos, Parra empezó a recitar: Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje. ¿De quién es eso?. Estrella y yo contestamos: De Enrique González Martínez. Luego mirándome me inquirió sobre lo que hacía y le regalé dos de mis libros y me relató que en un año que no recordaba viajó a Panamá y que en el hotel donde estaba, un individuo se anunció para hacerle una entrevista y todas las preguntas resultaron ser políticas y que al terminar, el individuo le dijo: Ven, Parra, dame un abrazo. Yo venía a matarte. Parra me dijo entonces que en Panamá, sus amigos planearon matarlo. Yo obviamente, apenado, me disculpé y él se echó a reír. Después nos contó como en Venezuela salió huyendo del aeropuerto de Caracas y luego como Fidel Castro (después que lo invitó a ser jurado del premio Casa de las Américas) lo declaró non grato en Cuba, éstas dos experiencias políticas, por no pertenecer a la Izquierda. Al rato nos relató sobre una cena que les ofreció la primera dama Nixon en la Casa Blanca y en la cual estuvieron Joseph Brodsky, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, entre otros. Yo procedí a interrogarlo:

_Usted conoció a Allen Ginsberg? Es cierto que él afirmaba que Los Gemidos de Pablo de Rokha lo influyó para escribir Aullido?

_Si lo conocí. Me pidió que lo llevara donde De Rokha. Le pedí que se comportara pues Pablo no veía de buen agrado a los homosexuales. Ginsberg tenía como costumbre que cuando un hombre le gustaba lo sobaba con las piernas. (Risas) Para sorpresa mía lo atendió por dos horas. Y sí él afirmaba eso de Los Gemidos…(Pausa) Saben algo… estaba leyendo e investigando sobre Carlos Pezoa Véliz, el del poema NADA. Era un pobre diablo… (Parra lo recita de memoria). En cierta ocasión, Pablito Neruda me dijo: Parra, ni tu ni yo seremos los poetas más grandes de Chile, sino Pezoa Véliz. (Se queda meditando) He estado leyendo y encontré que Augusto d`Halmar, nuestro primer Premio Nacional de Literatura que era homosexual, le escribió cartas de amor a Pezoa Véliz. Eso quiere decir que el más grande poeta de Chile es gay!! (Risas. Empieza a enseñarnos la portada de un libro de poemas de Pezoa Véliz con un retrato suyo) ¡Qué impecable era, la ropa, la corbatita, todo! Para ustedes que están jovencitos eso no es nada, pero para este viejo de noventa y cuatro años: Si lo es!! (Risas)

_Pero también se han dicho cosas de la Mistral con Doris Danna…

_Eso es una historia muy vieja en Chile. Pero pienso que ajeno a todo eso el poeta debe de cachar la guea como Pezoa Véliz. Saben quien era otro que cachaba la guea? ¡Ya viene el cortejo!..(Empieza a recitar la Marcha Triunfal) Pues Darío… Claro que cachaba la guea o no? (Parra le pide a la estudiante de Literatura que nos traigan té y luego procede a partir en pequeños pedazos una gran barra de chocolate y nos reparte a todos).

Luego nos dice que le hubiera gustado invitarnos a almorzar, que quiere tomar un reposo. Entendemos que ya es hora de marcharnos. Yo le extendí una edición de sus Poemas y Antipoemas, la cual me dedica; a Estrella le escribe una dedicatoria a propósito de un comentario sobre los traductores que a veces trasladan algo que nunca el poeta quiso decir en realidad y anotó la siguiente frase. CHISTES DE LOS TRADUCTORES A EXPENSAS DEL AUTOR. Parra nos dijo que él pensaba que lo más valioso para él eran sus Artefactos y que éstos eran precursores de algunas de las cosas que se hacen ahora, como poemas con imágenes y demás. Como todo antipoeta Parra es antifoto, no quiso fotografiarse, pero nos condujo hasta el umbral de su casa y allí a Estrella y a mi, tomándonos a cada lado nos dio un gran abrazo de despedida, estrechándonos con la fuerza de un Caupolicán sosteniendo al tronco. Nos dirigimos a Santiago luego de haber tenido la poética y antipoética experiencia de conversar con Parra junto al mar Pacífico, en Las Cruces.

En Las Cruces

GONZALO ROJAS- Posteriormente pasé la última noche en el Hostal Forestal y al día siguiente tomé un autobús que me llevaría hasta Concepción, a la estación de Talcahuano. Allí me recogió el exembajador de Chile en Panamá, don Jaime Rocha Manrique, el cual luego de que hubimos abordado su carro me dijo con gran entusiasmo:

_Mañana para ti será un gran día. Gonzalo Rojas nos recibe para que almorcemos con él.

Su amistad con Gonzalo Rojas les viene desde la infancia, ambos son natales de Lebu. Durante esa noche casi no pude conciliar el sueño pues conocer a Rojas era para mi una de las grandes experiencias que le pedía a la vida. Muy de mañana después del desayuno, llegó a la casa un señor de nombre Mario, amigo de la familia Rocha, el cual nos llevaría hasta Chillán. El trayecto es de una hora y pico más o menos. Cuando llegamos el corazón se me estremecía en la caja toráxica. El exembajador llamó a Irmita para que nos viniera a abrir la puerta. Una menuda mujer que lucía un suéter color turquesa con un delantal nos abrió. Nos hizo pasar a la casa y esperamos en un vestíbulo. Yo empecé a ver algunos adornos, unas molas panameñas fabricadas por los indígenas kunas, un retrato de la Mistral, entre otras cosas. Luego, desde el fondo de la casa escuché la anhelada voz: Ya voy, ya termino de arreglarme. En unos minutos estuvo ante mi y ante el matrimonio Rocha, Gonzalo Rojas que lucía un saco negro y su gorro de marinero.

Gonzalo Rojas viendo la bandera de Panamá

Don Jaime procedió a presentarnos y Rojas nos condujo hasta una parte de su biblioteca muy al fondo de la casa. Ahí pude ver muchos libros, entre ellos varios de Ezra Pound y uno de la poeta norteamericana Sharon Olds. . Don Jaime le dijo que había ido a Chile por el Poquita Fe y que hacía dos días había estado con Nicanor Parra Yo procedí luego a levantarme y le obsequié a Rojas un libro mío dedicado a él y una bandera de Panamá, la cual desdobló con gran interés. Mirándome me dijo: Ven, mi niño lindo, te voy a enseñar mi casa.

Me condujo a un dormitorio y me dice: Aquí duerme el Rojas pues. Había una cama doble, un televisor y varios artículos de uso personal. Luego me lleva a lo que él ha denominado “El Torreón del Renegado”, una gran torre con escalera de caracol donde suele ver al pueblo de Chillán con una pequeña mesita donde escribe. Procedimos a entrar posteriormente en un pequeño dormitorio donde había un gran retrato de Greta Garbo. Pasamos entonces a otra parte de la casa donde me enseñó la famosa cama china del poema CAMA CON ESPEJOS: (Ese mandarín hizo de todo en esta cama con espejos…), al lado de ésta una pintura de una mujer desnuda, en otra pequeña sala, varios libros, al frente de estos dos cuartos una gran sala de estar o de recibimiento.


Torreón del Renegado



La cama con espejos

_Ven, cabrito- ¿Te gustan los libros antiguos? (Señala un libro). Ésta es una antiquísima edición del Quijote.

Al rato nos paramos frente a un escaparate y me dice:

_Toma esa piedra labrada. ¿Qué te parece?

_Muy curiosa…

_Pues eso lo dan con el Cervantes…


(risas internas)


Gonzalo Rojas enseñándome el Premio Cervantes

Estando un poco solos me pregunta:

_¿Parra te atendió bien?

_Pues si, muy bien. Magníficamente.

_Pues me alegro, gran poeta, este Parra.


Conversando sobre Literatura

Nos sentamos todos alrededor de Rojas y empieza a contarnos como obtuvo el premio José Hernández cuando estuvo en Argentina, el premio Reina Sofía gracias al empeño de su mujer Hilda May y el Cervantes. Mirando un retrato de los surrealistas me dice:

_ A todos los conocí.

Luego lo empiezo a interrogar:

_¿Conoció usted a Alejo Carpentier?

_Si claro… Sé quedó varias veces en mi casa.

_¿Y a Juan Rulfo?

Se queda meditando y reflexionado.

_Claro que si, a este Juanito… Vino a un encuentro de Escritores, aburridísimo por cierto y me pidió que lo llevara donde Pablito Neruda. Lo llamé y nos recibió. Cuando Neruda lo hace subir al dormitorio le dice: Juan Rulfo de México, te presento al rumoroso y musical océano Pacífico… y cuando volteamos, Juanito estaba dormido sobre la cama de Neruda… (Risas) También recuerdo otro episodio… Me dirigí con Juanito a la casa donde vivía Neruda con la Delia del Carril y al llegar vimos a un señor gordo, borracho, que se tambaleaba, entraba y salía del fondo de la casa… Varias veces hizo eso, cuando Pablito nos recibió le preguntó: Oye, Pablo, quien es ese señor que se tambalea de un lado para otro y que anda borracho. Neruda entonces me responde. No seas insolente, Rojas, ese señor, es nada más y nada menos que Miguel Ángel Asturias que anda con mal de amores. (Risas)

Rojas se aburre se estar en esa estancia y nos convida a pasar al jardín, pintado de un rojo y azul muy fuertes (aztecas), a lo cual explica: Para recordar a mi México querido. Nos traen una botella de champagne, galletas, quesos y jamón. Ahí Rojas nos lee el poema Carbón (Veo un río veloz brillar como un cuchillo…). Le pregunto si el cree que ese es su poema más íntimo y me dice: Puede ser, pero allí el personaje es el río. Luego de ojear un poco un libro que le imprimieron en Chile llamado Esquizo me lo dedica y me lo extiende y me dice:



_Ese libro nunca lo prestes. Mira que te estoy mirando a los ojos.

Le pasé a continuación la antología publicada por Visor llamada Metamorfosis de lo Mismo, la cual también me dedicó. Luego me dijo que hace muchos años estuvo en Panamá y conoció la capital y la ciudad de Colón y que ahí pudo ver a las iguanas verdes que se dan en mi país.


















El jardín de Gonzalo Rojas


Bebiendo champagne

Después de brindar con el champagne, Irmita (De quien me despedí en la cocina y le dije: Gracias por cuidarnos a Gonzalo Rojas, a lo que ella humildemente respondió: Si, yo siempre lo cuido.) nos llamó para el almuerzo. Hubo papas hervidas, longanizas, pollo guisado, vino y coca cola. Terminado todo nos trajeron helado. Rojas ya lucía cansado de la larga jornada y decidimos retirarnos. Fue tan tierna la experiencia de recorrer junto a él su casa y sus recuerdos. Al abrazarlo para tomarnos una foto juntos les dice a todos:

_A este cabrito le gusta siempre el contacto directo.


Almuerzo con Rojas







Despedida




Retornando a Concepción no termino de creer el viaje en aquella casa con forma de tren, del divino tocado por la poesía, Gonzalo Rojas, que al morir, quiere que esparzan sus cenizas por el cielo de Lebu y cuya voz seguirá profesando su gran amor por Chile.


Gonzalo Rojas leyendo Carbón



Irmita y yo



Firmando un libro

martes, 23 de diciembre de 2008

El mail de felices fiestas más raro de este año....

FELIZ 2009


Clemente Padín ensayando con el Club de Fans de Buenos Aires, Argentina, para su nueva presentación en el II Festival de Arte Urbano, Linz, Austria, 2009 (Foto RAIN RIEN).

viernes, 19 de diciembre de 2008

POEMA INÉDITO DE LAURA ALONSO, 2do. PREMIO NACIONAL DE POESÍA – rubro inédito

DESDE ABAJO








en el fondo de un pozo
alguien
hamaca un rosario.
despliega en el ritual
un código de hilos.

se encorva,

estremece.

hilvana un fragmento de cielo amordazado.



(del apartado I del Tratado sobre Huecos, inédito)

sábado, 13 de diciembre de 2008

FOTOS DE "LA INTERNACIONAL POÉTICA" QUE SE REALIZÓ EN EL PACHAMAMA HACE UNAS SEMANAS

El poeta Demian Irbauch y la poeta Amalia Gieschen. Augusto ríe.



















Amalia Gieschen y "público". Ni olvido ni perdón. Paredón.





















Amalia Gieschen y Rafael Toriz. Poema declamatorio.




















Amalia Gieschen y Rafael Toriz. Arriba, dos carteles. "No habrá más penas ni olvidos". El chaleco me lo quité a la fuerza y quedé embarazada de un poema.








Rafael y su poética del ensayo.



















Augusto Orta y Tamyn Maulén, ¿Quién es el que está leyendo?




miércoles, 10 de diciembre de 2008

DESPEDIDA DE "ESTO NO ES UNA PERFORMANCE"





JUEVES 22 HS. LA RONDA CAFFE.
MALDONADO Y CIUDADELA.

ESTÁN TODOS INVITADOS.


foto: González de Cunco & Meier

sábado, 29 de noviembre de 2008

FOTOS DE "ESTO NO ES UNA PERFORMANCE" EN CHILE.



PARTE 1: LA NOVIA DEL CHANCHO


Buscando a su chancho...


Mirando, recordando a su chancho?



(....)






Una tijera en el corazón.




PARTE 2: LA CHANCHA


La novia soltó la tijera.

(...) se sacó el zapatito blanco.

También tiró las ligas.



Ay, la corona.






Ay, se cayó?








La chancha se fue del lugar.
A
buscar al chancho?
A
buscar un novio?
A
ser chancha?
Fotos: Héctor Gónzalez de Cunco.






miércoles, 26 de noviembre de 2008



rafael toriz no es sudaka, guey!
y falta demián irbauch, pero bueno, es un flyer del pacha.

domingo, 16 de noviembre de 2008

SEA MADRE/ UBA DESMADRE


ENTREVISTA HECHA POR ALUMNO DE JARDIN DE INFANTES A ENZO MAQUEIRA

El oficio más viejo del mundo

Por: Juan Terranova.


Ediciones Lea acaba de publicar Historias de Putas de Enzo Maqueira. El libro y el autor tienen un blog www.laputapituca.blogspot.com. Acá, Maqueira responde algunas preguntas sobre el excéntrico libro y su proceso de escritura.


¿Cómo se te ocurrió hacer este libro?


Siempre me resultó atractivo el lado B de la realidad. Y cuando hablo de “realidad” hablo de lo que uno va mamando. Así que me preocupé por enterarme de lo que había del otro lado: junté la plata, tomé la primera cerveza, subí las escaleritas. Eso mismo lo hice muchas otras veces. Cuando llegaba a mi laburo, en la editorial, contaba. Y después contaba la novela que estaba escribiendo… “¿Por qué no escribís un libro sobre putas, en lugar de escribir esas pelotudeces?” me dijo uno de mis compañeros. Y así fue.


¿Por dónde empezaste? ¿Qué fue lo primero que escribiste?


Como suelo ser muy desordenado, esta vez pensé una estructura para el libro y después me dediqué a llenar los espacios. El libro fue escrito como es leído. Empecé escribiendo sobre mí, y después quise alejarme cada vez más de lo que yo había conocido, y quise acercarme a lo que ellas me habían contado.


Trabajás con una idea cronológica, ¿cómo sentís que haya cambiado la prostitución a lo largo del tiempo?


En poco. Lo más interesante que tiene el libro –o que tuvo, para mí, la investigación del tema–, es que muestra que la prostitución es casi siempre la misma desde Babilonia hasta acá. Salvo por algunas cuestiones asociadas a la prostitución religiosa –que bien se podría igualar a nuestra prostitución por fama, la religión del siglo XXI–, el resto son todas historias que se repiten.
¿Qué lo diferencia de un ensayo académico?
Que está pensado para un lector no académico. Si hubiera querido hacer un ensayo académico, el libro no hubiera tenido aquel nacimiento. Y como no fue gestado de esa forma, decidí liberarme de todas las densidades del género. Preferí esconderme en la literatura. Desde ahí, sentía que nada más tenía que rendirle cuentas a mi conciencia.


¿Qué fue lo que más te sorprendió durante la escritura y la investigación?


Durante la escritura, la rapidez con la que todo parecía relatarse. No suelo escribir muy rápido; me agarran épocas de mucha producción y después soy capaz de pasarme meses sin saber cómo seguir. En cambio, a estas putas las escribí de un tirón. Durante la investigación, lo que más me sorprendió fue lo que me iba pasando a medida que me metía cada vez más adentro de ese lado B: salir de mi casa en la madrugada, mirar el cuerpo desnudo, tratar de descifrar lo que escondían los pelos de un pubis, escuchar los gritos de una puta diciéndole a otra que te lo cojas vos, boluda, que el gordo ése te pega una cogida y te rompe todos los huesos (no era yo el gordo, yo nada más miraba).


¿Te quedó alguna historia afuera, que no entraba o que no llegaste a colar en el libro?


Sí, porque hubo que ajustarse a una cantidad de historias. Además, con la salida del libro empiezan a aparecer historias nuevas. Ya se me acercó más de uno a contarme que en su pueblo había una puta que hacía no sé qué milagro con la cola...


¿Cuál es el lector ideal de Historia de Putas?


Supongo que un tipo como yo, un reventado que se calienta leyendo que una mina te chupa la pija. (Risas) Ése es el lector ideal. Pero hay muchos otros lectores que no son ideales, pero que también me gusta encontrar. Puede ser una señora que siempre quiso ser puta, un padre religioso, un odontólogo en la cola del supermercado… El libro está pensado para el lector, pero no para uno en especial. Desde el principio, la idea fue que atrapara tantos lectores como fuera posible. Y suele suceder que los atrapa. Aunque muchos tratan de escapar, asqueados, por supuesto.

viernes, 7 de noviembre de 2008