¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,o este sol colorado que es mi sangre furiosa cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo, repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces de eternidad visible?
Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una, a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.
No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo, porque, no sé decírtelo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones cuando en alguna parte se durmieron los trenes. No te vayas por una hora porque entonces en esa hora se juntan las gotas del desvelo y tal vez todo el humo que anda buscando casa venga a matar aún mi corazón perdido.
"SOMOS LO QUE QUEDÓ DE LA RESISTENCIA, SOMOS LO QUE YA NADIE QUIERE, LO QUE DEJARON ESOS DÍAS FURIOSOS EN QUE ENCENDÍAMOS LA PALABRA COMO EL ÚNICO ACTO POSIBLE DE VOLVER A ESCRIBIR."
Diego Ramírez
"TAN INÚTIL EL VOCABULARIO, SI DIGO ANGUSTIA ESCRIBO: AGUZADO PUNZÓN LACERANDO SENTIDOS. AHORA, SÓLO DIGO ANGUSTIA MUCHA Y TE PRESTO EL LÁPIZ. TAN BALDÍO EL VOCABULARIO."
3 comentarios:
¿QUÉ SE AMA CUANDO SE AMA?
¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte?
¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es?
¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?
Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una,
a esa única
que me diste
en el viejo paraíso.
Gonzalo Rojas
Los chilenos también saben sobre el amor!
No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo, porque, no sé decírtelo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque entonces en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa venga a matar aún mi corazón perdido.
Pablo Neruda (1904-1973)
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