viernes, 30 de mayo de 2014

ENGARCE, poema inédito de JORGE BOCCANERA QUE HONRA MI HUMILDE BLOG

ENGARCE


a Silvio Rodríguez

La mano que lleva a un niño de la mano, lleva una llave
enciende el fuego al tacto, un sueño y una noche que
niega la hondonada, una en
la otra se aprende a caminar, a respirar.
Y va enlazada a un ramo.

La mano que ha plantado una mano en la suya siente
hundirse un aliento en el agua del día, da confianza de 
manos abrazadas, como el lugar donde se abre lo por decir,
lo por llegar. Y el que conduce es conducido.

La mano que lleva a un niño de la mano da un cuenco un
viento en ese cuenco y un viaje en ese viento donde
estallan banderas de colores y
bestias fabulosas comparten un camino
que comienza en un sitio de manos abrazadas.

La mano que lleva un niño de la mano fue a la cita en un lugar de
robustas memorias donde la mano que traga saliva era 
recuperada de la soledad.
Una en la otra. 
La mano que lleva a un niño de la mano no retrocede nunca.

de "Monólogo del necio" (libro en proceso)


Jorge Boccanera (Bahía Blanca, 1952). Poeta y periodista. Entre sus libros de poesía figuran: "Contraseña", "Los ojos del pájaro quemado", "Polvo para morder", "Sordomuda" y "Palma Real". Asimismo, tiene publicadas varias antologías personales, como: "Zona de tolerancia", "Tambor de jadeo", "Libro del errante" y "Marimba", ésta última editada en Argentina, Uruguay, Cuba, México, Costa Rica y Venezuela. Obtuvo el premio Casa  de las Américas (Cuba), Nacional de Poesía Joven (México), Internacional de Poesía "Camaiore (Italia), Iberoamericano de Poesía "Ramón López Velarde" (México) y entre otros "La Rosa de Cobre" (Argentina). Es autor de estudios críticos sobre la poesía de los poetas argentinos Juan Gelman, Juan Antonio Vasco y Raúl González Tuñón (Argentina), Antonio Cisneros (Perú) y el guatemalteco Luis cardoza y Aragón, entre otros autores.


miércoles, 28 de mayo de 2014

Error, POEMA INÉDITO DE OTONIEL GUEVARA QUE HONRA MI HUMILDE BLOG

Error
Sos el pan más violento de todas mis verdades
Sos como un bello labio envenenado
con el que cuesta tanto sonreír
Sos un país de ríspidos oleajes
un trago de ciento ochenta grados
jilote de la lucidez
dormido talismán jamás premiado
Catequista sin dios
Pobre de vos cadáver que renace
para seguir muriendo
Pobre de vos aborto de la lucha
fuente diseminada de llanto y flechas
¡Intransigente constructor del hombre!

Otoniel Guevara nació en La Libertad, El Salvador, el 10 de junio de 1967. Desde su primer libro de poemas El solar, 1986, hasta Canción enferma, 2009, ha publicado alrededor de 16 libros. Su poesía ha sido traducida a 8 idiomas, publicada en decenas de publicaciones en revistas, periódicos, antologías, muestras colectivas y medios electrónicos de América y Europa. Ha representado culturalmente a El Salvador en 16 países y ha obtenido más de 20 premios literarios. Es presidente de la Fundación Metáfora y director del Encuentro Internacional de Poetas «El turno del ofendido». Su obra ha merecido alentadores comentarios de poetas, críticos y académicos alrededor del mundo. El argentino Jorge Boccanera ha considerado que su poesía «revela una temprana sabiduría que es urdimbre metafórica y ritmo sostenido... En su respiración hay un nosotros íntimo, una conciencia sin alharaca.». El poeta y traductor colombiano Víctor Rojas afirma que «Otoniel Guevara no deja lugar en el cosmos sin tocar. Su palabra escrita es portadora de los grandes desafíos.». La poeta italiana Silvia Favaretto ha escrito que «la poesía de Otoniel Guevara es la venganza del cuerpo sobre la palabra. O mejor dicho, la palabra hecha cuerpo, clave de la sobrevivencia.»
La poesía es hambre y mi sombra una radiografía en el pasillo de esta noche.

martes, 13 de mayo de 2014

Heroinómanos (después de ver Christine F.), POEMA INÉDITO (Y JAMÁS LEÍDO) DEL JOVEN POETA AGUSTÍN MAZZINI

Heroinómanos (después de ver Christine F.)

But there’s something
something I can’t forget
because it’s in my head

and I think about it
when I’m in bed
do you know what it is?
Luca Prodan
                                                          
I
Ojerosa sonámbula trémula harapienta.
Sin una puta moneda, deambula Christine F.
Con un pañuelo alguna vez rojo,
por subtes europeos.
Y la vista de grafitis y luces pálidas
le da náuseas.

II
Qué bien suena,
“Station to Station”, de David Bowie,
la estación de tren que extiende su muerte
hasta el oscuro pasillo de la madrugada,
la nena que aún no aprendió el lenguaje
de todo lo que se convertirá en su enemigo.
Qué bien suena.

III
Agujas en recitales de la década del ’70
serán el principio
de los futuros yonquis que serán.
Y el silencio,
siempre detrás de la vida,
― estable lineal parejo ―.

(El título de todo esto podría ser
“Si no se le presta atención,
el miedo deja de existir”).

III
Se le acabaron las tretas para conseguir material en los antros berlineses.
La reconocen:
marcas en sus brazos la delatan.

IV
Buscar la raíz del dolor
era correr hacia la cuna de la herida,
arrastrarse hasta  aquello
que interrumpe su abstinencia.


Existir le daba náuseas.


Agustín Mazzini (1993, Buenos Aires), es un joven poeta argentino. Publicado en la antología “Buenos Aires respira poesía”, al lado de poetas como Daniel Freidemberg, Diana Bellessi, Santiago Sylvester, y otros. Asistió en la Universidad de San Martín a la “Cátedra abierta de poesía latinoamericana” coordinadas por Jorge Boccanera (1952) y dirigidas por Juan Gelman (1930-2014). Actualmente participa en los talleres dictados por Marcelo di Marco.  

miércoles, 16 de abril de 2014

White Noise/Black Noise (work in progress), POEMAS INÉDITOS DEL POETA Y PERIODISTA URUGUAYO NELSON DÍAZ!!!!

White Noise/Black Noise (work in progress)


Escuché por un instante ruidos en mi cerebro.
Provenían de la cocina o de las habitaciones contiguas.
Mi cerebro respondió débilmente.
Como pensando en la historia de otra persona.
En la de ese imbécil que un día, sin medir las consecuencias, me había creado.
Las historias transcurren tras los espejos.
Cuando la gente no se mira.
Yo observo a la gente.
Cuando los espejos no me miran.

*************


El ruido en mi cerebro es la risa de los desesperados.
Un oasis en medio del desierto del aburrimiento.
Noches demasiados largas.
Vidas demasiado breves.
No hay vértigo. 
No hay velocidad.
Hay abismo.


*********************

El ruido me sofoca.
Respiro suciedad.
Me desplomo.
Vivo en suciedad.
No brillo en ninguna parte.
Polillas carcomen los días.
Las noches son todas iguales.
Los almanaques no tienen sentido.


********




Anoche soñé con aves
Anoche soñé con peces.
Aves de colores.
Peces rapaces.
Las aves comían de mi mano.
Se zambullían en el estanco.
Los peces sobrevolaban mi cabeza.
Zumbaban mis oídos.
Invadían mi cerebro.
Mis neuronas.
Mis glándulas.



****

El ruido derrumbó el caserón.
El cielo se volvió negro.
El mar furioso golpeó las lápidas del insomnio.
El silencio venció a la noche.

No hay esperanzas en el nuevo día.


Nelson Díaz ha publicado cinco libros de poesía: Pactos & Emblemas (1991), de Rosas, mendigos y otras tempestades (1993), Malas intenciones (1999), Liturgia urbana (2000) y Rigor mortis (Yaugurú, 2005; reeditado en 2009). Dos libros de entrevistas a escritores uruguayos: El oficio de contar (Alfaguara, 2006, con dibujos de Hermenegildo Sabat; reed. en 2008) y El oficio de narrar (Alfaguara, 2009). La novela Corporación Medusa (Yaugurú, 2007) y Memorias de un trovador. Conversaciones con Darnauchans (Planeta, 2008).
En 1994 escribió y dirigió la performance SuicidArte: una experiencia terminal, en base a textos de André Breton, Antonin Artaud y de su autoría. Entre ese año y el 2000 fue representante y productor de Eduardo Darnauchans.  En el 2010 integró la muestra colectiva Uru-Mex, donde un poeta uruguayo y un diseñador mexicano (y viceversa) plasmaban poesía y diseño en un afiche. La  muestra se presentó  en  Montevideo en la Sala de Arte “Carlos Federico Sáez” y en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Como periodista trabajó en diferentes medios escritos: revista cultural Graffiti, El Estante, Cuadernos de Marcha, El Diario, Estediario, Ultimas Noticias, La República y El País Cultural. Algunos de sus entrevistas a escritores extranjeros fueron publicadas en el semanario Brecha. Entre el 2005 y 2010 condujo la columna La letra con radio entra, de frecuencia semanal, en el programa Mundo Cañón en Radio Futura. Actualmente ejerce la crítica literaria en Planeta Radio, en Sarandí 690, revista Dossier y revista Caras y Caretas.

miércoles, 9 de abril de 2014

Solvente, poema inédito de Diego Formía!!

Solvente

Mirá al tuyo abandonado como un perro
de tanto rumiarse toro
domesticado.

La tormenta se deleitaba en sí
en la descarga violenta de su mirada que era
agua                                oh, vida, eres una finura      


una dotada hermosura diluyente.



Diego Formía nació en 1970 y publicó Crol en el invierno líquido (Cartografías Editora - 2006), El pez del ojo (Cartografías Editora - 2010) y Hueco de Mundo (Ruinas Circulares – 2013). Dirige la página cultural www.vuelodigital.com.ar

viernes, 14 de marzo de 2014

"Puerta corta fuego", POEMA INÉDITO DEL JOVEN POETA ARGENTINO JUAN PABLO BERTAZZA

Puerta corta fuego 

como un florero espera
en penitencia
muro que abre en dos
el agua
que escaseaba
para apagar tanto fuego  
la apuesta
espiar por una mínima
ventana empañada
nada
del otro lado
y cruzar (sin embargo)
la alarma 
la puerta
corta fuego
--pivotante abatible corredera
guillotina enrollable--

cuando pasa la temperatura
pero no pasa la llama
abre el paracaídas de las almas
en pena
habrá tareas de mantenimiento:
controlar que cierre
(por ejemplo)
completamente la puerta
al soltarla
y que siga adherido
el burlete
termoexpandente
todo pasa
todo llega
símbolos del vamos
se ven sólo si rebalsan
¿la salida siempre estuvo ahí?
la salida oximoron de huir
oxígeno que calma
una puerta contra fuego
para pasar de nivel
en el juego
del incendio
de la vida
Juan Pablo Bertazza nació en 1983. Poeta y periodista. Es conductor en el canal CN23. Colabora en el suplemento Radar y es coguionista del espectáculo Los animados diálogos del espacio y el tiempo, presentado en el Planetario. Fue incluido en la antología de la revista belga L´Arbre á paroles, y publicó en El Jabalí, La Pecera y Ping-Pong. Ha recitado en el programa Lecturio de Canal à y en el VIII Festival Internacional de Poesía, en Buenos Aires.

miércoles, 5 de marzo de 2014

DANZAR LA PROSA, de mi pana Rafael Toriz



La prosa se precipita hacia su propia destrucción


Michel Tournier



Hablar de la presencia es hablar de la voz: puro espectro que puebla con su ausencia. Ensayar, transcurrir discurriendo, es el arte del diálogo, la calidez de la plática. El ensayo verdadero –lo supo Platón– es una escritura a medio camino entre el teatro y la filosofía: un lugar para fantasmas.
Es la conversación la forma líquida del ensayo.
El ensayo es también el fuego, luz devoradora que expande y multiplica, con palabras como ideas, las cenizas del lenguaje.
Y por eso es un arte mayor, porque al igual que la prosa profunda sabe que no durará: el ensayo –en esencia– sólo existe y permanece en su actualización, el instante del latido y el parpadeo.
Todo ensayo, para serlo, es la sólida expresión de un pensamiento finito, sincopada luciérnaga en el campo de la noche.
Todo ensayo decoroso no aspira sino a su propia destrucción: una consciencia que colapsa en su reflejo.
Es preciso remarcarlo: la prosa tiene un origen humilde, mundano, prosaico; es pura experimentación, tanteo, levedad y sugerencia; nace en la soledad del hombre que se interroga en monólogo silente.
La poesía, por el contrario, cuenta con padrinos celestes, dioses y diablos guardianes que custodian su legado y aseguran la permanencia: Mnemosyne aguarda entre la rima y el verso, en la música de la palabra que marca su huella y sedimento.
El ensayo asume su condición pasajera: ruta de tránsito entre el pensamiento y lo pensado (escribir ensayo es tender puentes entre el pantano y la ribera).
Se escribe ensayo desde el margen, en las orillas que se presienten pero se desconocen.
Se escribe ensayo porque la vida es cuestión de gusto y vulgar la circunstancia.
Pero sobre todo, se escribe ensayo para incendiar la angustia y porque es lo único que (me) queda cuando ya te has ido.

Rafael Toriz (Xalapa, 1983) es ensayista y narrador. Obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Carlos Fuentes en 2004. Ha sido becario de la Fundación para las Letras Mexicanas (2003-2004) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2006-2007). Ha publicado el bestiario Animalia (Universidad de Guanajuato, 2008) con litografías de Édgar Cano. Vivió unos meses en Buenos Aires, dejando una huella imborrable entre sus amigos, artistas argentinos.

martes, 4 de marzo de 2014

UN POEMA, VARIOS POEMAS... ACA UN HALLAZGO INEDITO DE JORGE ESTEBAN MUSSOLINI

EL NAVÍO

Ya casi sin arboladura y con la crujía desgañitada,
a duras penas se adentra en un Atlántico hostil
que parece divertirse con la posibilidad de su zozobra.
Tras el viento gris de la tormenta, recuerda al fantasma errabundo
de un viejo galeón que salió airoso de Lepanto.
Aunque en realidad el Santa Elena, tal es su nombre,
supo ser, en sus días de gloria, un formidable navío de
setenta y cuatro cañones, imbatible incluso en la desastrosa
campaña de cabo Trafalgar, donde España, imperial, orgullosa e inmensa,
 se perdió a sí misma por siempre y para siempre.

Hoy el buque es una verdadera ruina.
Ha sido mercantilizado y vendido a una joven Nación.
La inmensa soledad de la Santa Bárbara rebalsa ahora
de carne rancia, de lino y del mercurio indispensable
para arrancar la poca plata que aún mezquina Potosí.
Las troneras han sido selladas y clausuradas por inútiles,
pues el viejo guerrero se ha vuelto animal de carga,
más noble aunque menos gallardo,
 más lento pero más reposado,
 más viejo y bajo constante amenaza de naufragio.

EL CAPITÁN

Es un hombre gris, lluvioso y gris y de pelo entrecano.
Sus ojos, alguna vez bravos, hoy se asombran sin asombro
 en mar adentro pues ya lo ha visto todo.
Nunca sonríe; el sol para él es siempre sol poniente.
La tripulación le teme;
Están convencidos e inmersos en la superstición
de que hundirá el barco para morirse con él.
Ha anotado la latitud en el cuaderno de bitácora
y una aclaración marginal: “Tarde. Rumbo Sur.
 Nos adentramos a la tempestad”.

RECUERDO DE LOS PUERTOS

Recostado en el catre recuerda y no duerme.
Recorre con la vista las podridas maderas del alcázar y musita en silencio:
“Todos los puertos son iguales. Huelen a rancio,
a ron, a desencuentro.
Cada hombre de mar tiene mil historias,
pero son, en realidad, la misma mil veces contada.
Los mismos mares y los mismos puertos.
Las mismas mujeres por la misma paga...
Todos ríen con sus dientes perforados...
Todos beben el mismo ron como si fuera vino de última cena”.

“La tregua del hombre de mar, pensó el marino;
el puerto es el único lugar de tierra firme que nos es dado pisar,
el único lugar donde el cuerpo sigue mareado al compás
del vino adúltero o del ron de las Antillas.
La armonía entre el mar y lo que no lo es,
el recuerdo del océano fuera de la cubierta.
Más allá de los límites del puerto y tierra adentro
sólo puede haber monstruos apocalípticos
como la mujer amada, su perfume
Y el recuerdo de su perfume.”

LA BORRASCA, CABO DE HORNOS

El quejido del viento es como la voz del Apocalipsis;
el oleaje, como el conjuro de Moisés
y mil relámpagos iluminan el mar de las diez de la noche.
La voz del vigía pone fin al letargo insomne del capitán:
“Borrasca, señor, borrasca en el cabo de Hornos”,
dijo aterrado previendo la muerte.
Cubierto de capote y una vieja gorra  ballenera,
Entre dormido y ebrio se le vio caminar balbuceante
desde el pasamanos hasta el palo del trinquete, 
donde, atado, se siente a salvo de la tempestad.

Lejos del timón y amarrado al palo del trinquete, tiene la apariencia de un
loco o de un borracho que se ha dejado abrumar por los recuerdos de toda la vida.
Recuerdos que son siempre el mismo:
El de la mujer amada, el de su perfume y el recuerdo de su perfume y
el del tedio de una vida malograda en los mares.
“Marzo y tempestad en el Cabo de Hornos
 y el capitán amarrado en el trinquete”,
gritó el timonel haciéndose cargo del barco.
Todos hacen lo que pueden menos desamarrarlo,
pues la lucha no es pareja entre el hombre y el mar más peligroso del mundo.

EL MAR DE LA TRANQUILIDAD

La soledad amanece en el Pacífico sur.
Amanece tranquila y resplandeciente.
Contrasta con el cascarón maltrecho del Santa Elena,
nave irremediablemente perdida en su último tornaviaje.
La borrasca es ahora el recuerdo vago de un naufragio fallido.
Lo que ha quedado de la tripulación interroga al timonel.
Preguntan por un milagro; él les mira sin responder,
no sabe qué decir y no sale de su asombro:
“Nos salvamos, piensa,
carajo, nos salvamos”.

Y amarrado al palo del trinquete estaba Cristo.
Más odiado que temido pero era el capitán.
Decidieron darle una sepultura digna,
devolverlo a las aguas que lo vieron perecer.
Nadie contaba con que aún estuviera moribundo.
Lo desamarraron y lo dejaron yacente en la cubierta.
Balbucea algo, la tripulación le escucha:
“El Santa Elena, dijo ya casi sin voz y ahora sí al borde de la muerte,
el Santa Elena fue y será por siempre una nave hermosa.
Que lo sepan los reyes, las reinas y los cuatro puntos cardinales”.
 




Octubre de 2005


Jorge Esteban Mussolini nació en Río Cuarto, Córdoba, un 26 de octubre de 1973. Recuerda una infancia muy feliz y una juventud desperdiciada sobre la que no desea dar detalles. Descubrió la literatura de una manera casi accidental a los veinte o a los veintiún años y se enamoró de ella principalmente como lector.

Se siente identificado fundamentalmente con los escritores del Boom latinoamericano por quienes guarda una a dmiración casi demencial.Su obra es muy modesta y está compuesta principalmente de borradores sin terminar. Su primer cuento fue publicado en el año 2003 en la muy mexicana ciudad de Puebla de los Ángeles en una revista llamada Renacimiento gracias a la buena voluntad de dos poblanos que aprecia mucho: el Profesor Librado Agustín Ramírez y la Profesora Araceli Castillo Contreras. Con estos dos grandes maestros ha contraído una deuda enorme que no sabe si va a poder pagar algún día. En el año 2007 gana el tercer premio en narrativa del primer concurso provincial organizado por Editorial Cartografías. Actualmente es colaborador de la misma y se encuentra preparando una serie de relatos que tal vez salgan a la luz este año

domingo, 29 de diciembre de 2013

POEMA INÉDITO DE CONSTANZA CARRAZCO


Es tan tarde para maldecir este crudo olvido que nos llegó tan temprano. La verdad se impone como un rayo que nos despierta de la ilusión, de esa multiplicidad de verdades que no fueron, de esa caída constante en la inmovilidad que nos dejó medio muertos.

 

 

 

Ya no te reconozco
ni en la cadencia, ni en el pálpito


Hoy recuerdo sólo el roce de la muerte liviana
hace tiempo que no resguardo
no hago más que citar vanamente
toda esta menudencia gratuita que te nombra
en esta vigilia donde subyace hasta un posible encanto


Ni siquiera eras la sombra
ni siquiera eras aquello que no me atreví a tiempo a decirte
pero has logrado la vergüenza
has logrado que ya

 

no pueda


Te ganaste mis ganas de no ser eso que fui
a mí me abrumó el tiempo
me hastiaron las ganas
de buscar la coyuntura
de perder todas mis horas hablando allá atrás
atrás siempre es muerte


Extrañar resulta extraño
Rememorar lo que no tuve

 

Hemos parido con dolor:
ataduras, comuniones que siempre odiamos,
acuerdos tácitos de desamor. Hemos parido desencuentros.
Hemos firmado pactos con la ausencia y el abandono.
Hemos construido un muro con nuestro lenguaje empedrado. 

 

Me queda un ningún.
Un primer amor que no fue.
No me queda religión, no me queda identidad,
más me quedan varias lenguas para nunca poder descifrar la retórica original:
que impronta imborrable deja la primera ausencia en la vida de los otros.


 
Constanza Carrazco nació en Buenos Aires. Es correctora y redactora. Ex alumna del Joaquín V Gonzalez. Ha aprendido a observar mas que a escribir, y todo eso se lo debe a su querida maestra Hebe Uhart.
Su blog, donde publica poesía, es: http://enelhuecodelasilaba.blogspot.com
 




lunes, 23 de diciembre de 2013

Ammarcord, poema inédito de Jorge Ariel Madrazo



En esta noche que aún no existe
(acaso vaya
a suceder mañana)
desde
el callejón malamente iluminado
por
una única

jadeante
intranquila luz

desde un hueco del tiempo
tapizado
de truenos

avanzan uno a
uno
lerdos distrayéndose
por cualquier bobada
parecidos a
párvulos:

tus muertos.

Créense, tus muertitos,
tan vivientes
¿Cómo avisarles
                    del error?

Tía Teresa, anciana, enciende
dorado velador de opalina,
radio vecina esparce su
espectral teatro del aire y
Madre niña empeñada en bordar
aquella erguida, alerta garza en
punto cruz.
“Jorge, pequeño,
alcanzále su guiso
al mendigo
que hace su buen rato araña
la puerta”

Y estará al caer, con la balanza
que llamabas “romana”
el turco, gran visir de vidrios y
botellas.

Y Padre aún no regresó de ese enigma:
la “oficina”

Vuelven a la carrera Maya, Selva,
compañeras
15 años abrazándote en ideal en
amor en rojas llamaradas en
el ejército del Ebro que
una tarde el río cruzó
ay Carmela y ay y
el cantar sube la cuesta

Pero ¿por qué
está de pronto todo
tan silencioso
hoy? ¿Tan
borrosa la consabida
huella?

¿Y nadie te responde?
¿Y todos los mayores
faltaron hoy
a clase, en esta
rara noche que
(quién sabe)
ocurrirá mañana?

*

Jorge Ariel Madrazo nació en Buenos Aires, en 1931. Es poeta, narrador y traductor. Publicó los libros de poesía "Orden del día", "La tierrita", "Espejos y Destierros", "Blues de Muertevida", "Cuerpo Textual", "Para amar a una deidad" y "De mujer nacido", entre otros. Recibió el Segundo Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires (1987) y el Premio Fondo Nacional de las Artes (1998).