miércoles, 23 de mayo de 2007

Festival

El festival latinoamericano de poesía de Buenos Aires Salida al Mar se realiza desde el 2004 una vez por año. Poetas que invitan a poetas de distintos países. Feria de ediciones independientes. Para no perdérselo.

lunes, 30 de abril de 2007

comentario personal sin valor literario

Siempre estoy en crisis. Pero ahora estoy más en crisis que nunca. Me decidí a ordenar un poquito mi vida y, al hacerlo, me pasaron de todas: me separé de mi pareja, me quedé sin trabajo, entraron a mi casa a robarme lo poco que tenía, me rompi los dientes en otro robo a plena luz de luna, me que quedé sin comer en varias oportunidades varios días sin probar bocado -por falta de plata-. Si en el 2005 adelgacé diez quilos milagrosamente, ahora adelgacé otros cinco. Todo me frustra. Los malos aires de Buenos Aires me frustran, empiezan a ahogarme. Soy de acá y viviré acá, pero también soy del mundo y no toqué otro lar que Uruguay.
Siento que, descontando mi caracter, tengo capacidad pero que no la puedo explotar. Que nadie o pocos -mmm- tienen capacidad para comprender esto.
Una de las ideas post sexo drogas y rock and roll enero-febreriano, fue empezar seriamente con mis estudios de Letras, ya que la economía no me permite continuar los de periodismo. Pero, aunque la UBA sea gratuita, todo cuesta. El material de estudio, los viajes...
Cuesta.
Haberme alejado de los pocos medios que rocé es otro de los pasos que hice en mi crisis. De los medios que no puedo nombrar, porque supuestamente formo parte de ellos. Es que nunca se sabe si uno vuelve, tengo la ilusión de no volver más y de hacer una revista que para mí valga la pena. Tengo la sensación de que la prioridad, a falta de todo, es ponerme fuerte como síntoma de resignación la retirada a mí misma. Resolver mis insolusionables problemas, hacerme valer. El periodismo cultural es un medio para gente marginal pero fuerte, porque te trata mal si no sos del palo de los otros, te paga con la gratuidad por tu esfuerzo, y con la indiferencia, con un "te estamos haciendo un favor", cuando se trata de todo lo contrario.
Creo que me encerraron, y a veces pondo razones...pero no sería humilde mencionarlas.
Nunca nadie me dio la oportunidad de hacerme fuerte y, desde que vivo sola, estoy tratando de darme esa oportunidad, aunque tenga el corazón con aujeritos, ja, ju, ji, jo, jo.
Las mujeres tenemos fecha de vencimiento, y la vejez apalea a la juventud. Quisiera tener "fechas" de vencimiento.
Tratar de recuperar el tiempo perdido, de ir contra la corriente, se hace un poco difícil. Ser mujer y querer hacer cosas en un medio de hombres o de jóvenes fashion y unisex con plata que se cierran en grupetes con aparentes principios que luego de los treinta o de una beca del Fondo Nacional de las Artes desaparecen, ser mujer y que nadie se quede con el reconocimiento de lo que hiciste, ser mujer y tratar un socio para los proyectos creativos, es también ir en contra de la corriente. No sé si es posible lograrlo, al menos empezando desde abajo.
Pero, antes de cualquier suicidio, no está de más intentarlo. Que valgan todas las cacofonias, carajo. No hay otra opción para el que quiere vivir sinceramente.
Perdón por toda esta confesión cursi de redacción poco cuidada, pero no se me ocurre que poner más que esto.

Amalia

pd: Lo más loco, es que soy mujer pero no puedo soportar a las mujeres en general, porque actuan en un rol que para qué te digo. Es como ver CQC.... el que no entienda la analogía que me pregunte por qué.
pd2: Pronto sale una antología donde acepté publicar unos poemitas míos. no es la edición española, es una de Bahía Blanca, con autores que van desde Boccanera o Fabián Casas ("los reconocidos") hasta jóvenes noveles ("los desconocidos").

miércoles, 21 de febrero de 2007

Talleres para literalocos



Taller de Entrenamiento Literario
Escritura de narrativa
Grupos reducidos / clases intensivas
Lectura de clásicos y contemporáneos
Ejercitación / Teoría literaria
Coordina Miguel Rosenzvit
Finalista Premio Planeta 2006
Arancel $80
infotaller_2000@yahoo.com.ar 4958-2591 / 15 6853 5404
Taller de Narrativa
Cursada: Abril-Diciembre de 2007.
Día y hora: Miércoles, de 20.30 a 23 (cupo limitado).
En: Librería Eterna Cadencia (Honduras 5574, Palermo Hollywood
Coordinan Maximiliano Tomas y Diego Grillo Trubba
mtomas@paris.com / 155-749-6369
diegogrillotrubba@gmail.com / 156-727-3746

miércoles, 31 de enero de 2007

Si Borges, si Cortázar... (texto escrito sin mirar dos veces)

http://sabatonobel2007.blogspot.com/ es la dirección del blog donde algunos fanáticos de Ernesto Sabato apoyan la decisión de La Sociedad General de Autores y Editores de España de postular al escritor nonagenario como candidato al Premio Nobel, junto a Francisco Ayala y Miguel Delibes. Esta postulación resulta importante en cuanto fue pedida expresamente por la academia sueca y se trata de un organismo internacional. El blog está creado por el fan Alfredo Luis Di Giácomo y fue apoyado -a modo de ejemplo- por la ministra de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Silvia Fajre, y Revista Ñ. No sé qué relevancia puede tener esto a la hora de la premiación, pero ya en los comentarios surgieron algunos "debates" un poco ingenuos, pero que -en realidad- no hacen referencia a la obra escrita de Ernesto Sabato sino a su controvertida condición moral, controvertida como la de cualquier hombre. Es conocido que la academia sueca gusta de los ejemplos políticos (al menos en su versión oficial)y más si estos ejemplos se encuentran en actividad, quizá en eso don Ernesto pueda tener alguna chance. Pero, en referencia a la obra literaria (y a la edad) Ayala tiene una obra más vasta y sólida, más trabajada. Delibes ha hecho "un mejor uso del español", según cierta publicación. Imposible sentenciar, claro está, que por obra numerosa hay que premiar (oh, Juan Rulfo). Ernesto escribió sus tres únicas novelas conocidas con sangre (así se lee, así se lo ve). No sé si tuvo oficio, pero si sé que se desgañitó de lo lindo cuando escribió, que se metió el cuchillo y se abrió de par en par como si fuera un poeta. La academia sueca no sería objetiva, ni siquiera si eligiera por trayectoria política. Puede que haya una tergiversación de preponderancias en el trayecto hombre-obra. Personalmente, a Ernesto lo quiero mucho, a pesar de que no lo considero un intelectual coherente y de su libro El otro rostro del peronismo, sus declaraciones ante la prensa sobre el mundial de futbol 78 o su almuerzo con Videla, su teoría de los dos demonios, el haber justificado con el mismo paradigma de El otro rostro... (que las masas se mueven por resentimiento) a Alfonsín cuando se aprobaron durante su gobierno las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, etc. No lo justifico. El puede pensar lo que se le de la gana, mientras no trabaje como agente intelectual de los genocidas. En todo caso, los genocidas pueden haberse provechado de su debilidad, pero no al revés. Creo que es un exponente de la clase media que coqueteó con exponentes de todas las ideologías, según una pasión bastante parecida a la futbolera, una pasión que le daba el permiso de equivocarse, una pasión del momento que después se intenta borrar de un plumazo, borrón y cuenta nueva, aquí no pasó nada. Creo que buscó ser bronce, sí, era un hombre inseguro y no tenía las cosas claras. Mucho menos después de haber renunciado a su destino científico y a su inicial comunismo. Era inseguro. La misma mujer, Matilde, lo decía en las reuniones de intelectuales. Algo así como: "hablen de Ernesto que se pone mal". No creo que merezca ser odiado, son muchos los que tenemos algo de Ernesto Sabato adentro. Daniel Moyano, que vivió en el exilio para salvar su vida y la de su familia, recibió una carta de Ernesto (que parecía más de Liliana Heker que de Ernesto) en la que se le pedía que volviera, que había que quedarse, etc. Moyano no lo denostó por eso. Sabato, hoy mismo, pobre y desvencijado, se muestra arrepentido en su círculo íntimo y demasiado dolido por las acusaciones que le hacen. Un menosprecio por la gente que lo detesta justificadamente y de la que el mismo se desligó de jóven conciensudamente debido a los blandidos paradigmas taxativos y sin sangre, un dolor que, yo creo, no le permitió reconocer los errores en público (expuestos objetivamente en el libro Sabato o la moral de los argentinos) como se debía ni desligarse de las muy malas compañías, pero sí, en muchas ocasiones, realizar acciones realmente valiosas para nuestra sociedad (salvar vidas, apoyar a los jóvenes, escribir el post-prólogo del Nunca Más, escribir y denunciar la denigración del hombre). En cuanto a su obra, yo disfruté, especialmente, El Tunel y Sobre Héroes y Tumbas (Abbadón me parece una prolongación de Sobre Heroes...). Sería una pena que le dieran el Nobel justo ahora, que será utilizado por las aves de rapiña que lo siguen rodeando expectantes para crear una imagen de él post-mortem que no se equivaldrá a la persona que fue y que algunos conocimos.

Les dejo este link, donde hay un texto mío que escribí hace unos años, donde yo también caígo en la fanatización, no en la moral, sino en la del mero cariño: http://amaliagieschen.blogspot.com/2005/07/ernesto-sabato-la-visita.html

viernes, 19 de enero de 2007

Sabines: La alegre angustia de escribir soledades.

Mi amiga Yanina Foti acaba de publicar un texto sobre Sabines en http://www.santellantextual.com.ar/

Este es el primer párrago:
"Jaime Sabines es un cronista de lo mundano, un poeta de la realidad.
En sus palabras se desvela la noche fría y larga de la soledad. El fracaso, la borrachera o el amor, que se deja ver tras el humo de un cigarrillo, en el cuerpo desnudo y dormido de la mujer que observa en su cama mientras escribe y fuma.
En sus poemas se descubre lo bello dentro de la tristeza, la vida como antesala de la muerte, el amor como síntoma del dolor. Nombra lo innombrable, desacraliza la figura del poeta y la poesía como un sagrado ejercicio literario."

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miércoles, 3 de enero de 2007

Mails fiesteros II

asunto: tal vez un deseo
Se viene un año mas para la historia de la humanidad. Del calendario cristiano, pero.....porque hoy?
Entiendo los eventos históricos. Pero a mi siempre me choca esas cuestiones cuantitativas del ser humano. Esa necesidad de que a determinada hora, minuto y segundo el globo, con un error de 7 horas creo pega una nueva vuelta al sol.
Y nacen los rituales que nos caracteriza tengamos religión o no, rituales para las alegrías o para las tristezas, hacer un recuento del año, cuanto empeoramos, cuanto mejoramos, los amigos que perdimos, los amigos que ganamos. La memoria, la ausencia (esa extraña forma de la presencia). Esos rituales que evitan que perdamos la cordura. Extrañas formas de la conmemoración. Como me cuestan estos rituales, tal vez anhele la locura. Pero tanto miedo le tengo.......
Aquí estoy, escribiendo un mail, tal vez el inicio de un ritual....mecanizándome? cuantificándome? Comenzando una pauta? Marcando un camino? Quitando la libertad tal vez? De improvisar? De simplemente que es un día mas.......y cualquier cosa puede ser. Simplemente ver que elegimos que es un año nuevo. Y no que ES año nuevo.
Pero ahí es cuando ganamos poder y los rituales no nos afectan. Sabemos que los elegimos y no ellos a nosotros. Nos libera, lo hacemos porque lo elegimos, porque queremos, porque esta bien que nos pongamos de acuerdo (saber que fue un acuerdo). Y lo mejor de todo que no nos pones triste si no podemos hacerlo. Tal vez mañana, tal vez ayer. ¡MALDITO MERCADO QUE NOS DICE COMO VIVIR!
Pero estas son solo palabras, tal vez un deseo. Aun no soy libre.....tengo anhelos, alegrías, tristezas, perdidas, ganancia, y todas ellas me pesan. Tanto las malas como las buenas.
¡¡¡¡Tal vez la muerte me libere!!!!, pero mi mas grande deseo en la vida. Mirarla a los ojos y decirle “Soy digno de que me lleves” y abrir los ojos como nunca los abrí y no darme cuenta si tengo un cuerpo.
Mi deseo para ustedes: Feliz año nuevo!!!!!!!!! Que sea un día mas no le quita lo especial. Porque queremos, estar juntos, de alguna manera. Aunque no te mire, aunque no te toque, aunque no sepas quien soy.
Todos de algunas manera queremos volver a empezar aunque no sea verdad porque mañana es un día mas.
Porque todos queremos esa oportunidad, yo no les propongo volver a empezar sino dársela a los demás, esa oportunidad.....

PD: sin PD

Darío


asunto: ¡¡¡Felicidades!!!
Queridos todos:Sí, ya sé que cada uno de ustedes merece un mensajito de buenos augurios personalizado pero, ecuaciones mediante, me sobran ganas y me falta tiempo... Claro que no voy a quejarme del reloj justamente ahora, en la recta final, momento para balances positivos y futuros promisorios, aunque más no sea por puro capricho o por irremediable inconsciencia.Colectivizo mis saludos individualizando missentimientos y les deseo a todos en general y a cadauno en particular una feliz Navidad y lo mejor para el2007. A todos ustedes y a sus familias, por supuesto.No quiero irme de este año y entrar en el próximo sinantes recomendarles, de corazón, lo mismo de siempre:pásenla muy bien, pórtense muy mal y traten de serfelices. Hay 365 días por delante para dar batalla,torcer destinos aciagos, cambiar de ruta, seguir en lamisma... En fin, las posibilidades son infinitas...Tenemos 365 días por delante (¿todo el tiempo delmundo?) para encontrarnos, brindar, conversar ycontarnos cómo nos va. Estoy segura de que nos irá muybien.
Un abrazo así de fuerte,
Lilian Garrido

jueves, 28 de diciembre de 2006

Mails fiesteros

asunto: SANTA TIJERITA

¡Salud, mes amis! ¡Feliz año nuevo y feliz año que pasó! Conmemoramos la circuncisión de Jesucristo Nuestro Señor y honramos su Santo Prepucio Mutilado. Es una época esta llena de emoción y reencuentro; reencuentro litúrgico con Dios, con Enero y con los seres que amamos. Tiempo de visitar a los amigos que no visitamos durante el año y de honrar a los parientes, esos que nos miran con cara de '¿otra vez Año Nuevo?'. Amémonos entonces, mes amis. Bailemos todos juntos. Abracémonos. Toquémosle el culo a un policía y si es posible saquémosle la billetera. No olviden ir preparando la hierba fresca para los camellos de los Reyes y los lillos para que armen. El reencuentro será vivo, intenso, especial. Un nuevo año comienza; llevemos en nuestros corazones la alegría de volver a estar juntos.
Matiu


asunto: INVENCION MARAVILLOSA

Estimados Amigos:

Sé que para alguno de ustedes la navidad no es tan importante, al menos en el sentido teológico. Para otros representa un asunto exclusivamente cultural. Celebramos la navidad porque el amigo o el vecino cree en ella. El amigo o el vecino también asume lo mismo y saca su botella de vino, aunque a veces responda más al valor que agrega el mercado y la publicidad. Actualmente respondemos más al colectivo imaginario de una costumbre que tiene sus raíces en el quehacer ortodoxo. Fuera de tanta desfachatez y absurdo, lo digo en el sentido camusiano, bien vale la pena celebrar la creencia de otros o lo que otros imaginan, me refiero a esta invención maravillosa que produce una sensación de lejanía en la humanidad. La nostalgia también viene en paquetes de regalos. De ahí que algunas personas adopten ese sentimentalismo que los ubica en el primer plano de su infancia, aquello que ya no regresa, ni siquiera en forma de bastoncillos dulces. En todo caso, cualquiera que sea su forma, la navidad siempre es buena para recordar (aunque sea una vez al año) a los amigos, sobre todo a los que están presente al inicio y siempre.

Mi aprecio para todos,
Francisco Ruiz Udiel

Ps. La próxima navidad ya no enviaré notas. Les voy a tener que cobrar el regalo. Por esta vez, se salvan.



Francisco Ruiz Udiel

sábado, 25 de noviembre de 2006

SANTIAGO ESPEL

GUILLO ESPEL CUARTETO
Marcos Cabezaz (Vibráfono) Román Rosso (Bandoneón)
Alfredo Zuccarelli (Cello) Guillo Espel (Guitarra)
Obras propias y de G. Leguizamón, M. Juárez, A. Yupanqui, A. Ramírez y J. A. Jeréz entre otros.

Viernes 1 de diciembre, 19.00 hs (Puntual)
Biblioteca Nacional
Agüero 2502 - Sala Augusto Cortazar, Piso H (subsuelo)- Entrada Libre

Presentación de tres libros de poesía - Ediciones "La Carta De Olivier"
"Palabras en Juego" - Juan Carlos Moisés
"Tres Operas Políticas" - Fernando Kofman
"Vulgata" - Santiago Espel
Presentará los libros el escritor Santiago Perednik.
- Vino de Honor -

lunes, 20 de noviembre de 2006

Yira

Afloró la voz hundida en el desierto, y fue remanso abierto a una noche abierta de horizonte a horizonte. Nacida en el dolor y pujada por la separación imposible, cantó a la gata muerta y recién nacida, a la que condenó con un nombre y adoptó como hija –en el desierto-. Libertad de amor que llora los ojos que dejaron de verme y partieron al basural, entrecerrados.

No se resignó al sufrimiento, pero sufrió. Por eso quiso abrir los ojos cuando sintió mi pecho. Por eso no terminó por cerrarlos cuando sintió su ausencia. Quise cerrárselos, pero el ángel que tomé prestado para absolver mi culpa anunció que ya no eran míos los ojos de mi gata, y se los llevó.

Hijita, hijita, sin tu cuerpo te perderás en el olvido. Hijita mía, ronroneadora en el sudor de los sueños. Sobre mi pecho, tu vida diminuta se encendía. Lejos de mí, te perderás en el olvido. Lejos de mí fue que tu cuerpo quedó rígido. Por mí y por ellos, lejos de mí, por mí y por ellos, te perderás en el olvido. Por mí, tu cuerpo quedó rígido. Lejos de mí, por mí. Sin cuerpo, yirarás en mi olvido. Hijita mía. Yira, Yira. Amor perdido. Tu cuerpo quedó rígido. Tus piernas, fijas, no olvidaban el suéter ahora ausente en el que apoyé tu vida que se iba. Tus ojos sin cerrar. Te dejé, convertida en mugre, mientras tus piernas y tus ojos no olvidaban. Todo por no haber sido tuya a tiempo. Por haberme entregado a ellos, antes de tiempo.

viernes, 17 de noviembre de 2006

La Boda

El pintor mexicano Sergio González actúa y relata esta mini historia infernal.

martes, 14 de noviembre de 2006

ejercicio dos (con copyright)

-Luuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
Todos los nombres pedían convertirse en otro nombre. Lucas en Luz, Peggy Sue en Sueño, Darío en Dar ío, Ramón en Ra- Amón y la damajuana. Podía cambiar de nombre cuanto quisiera, aún afiambrada por el D.N.I.
Yo era una hermafrodita que volaba sobre los peines ordenados del invierno. La fiebre daba un mordisco al corazón, como los nombres simples, que no podía cambiar.
-Juaniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Juani era Juani. Sólo se me ocurría algún chiste, acorralada por el alambique de Alan Mills. Me gustaba redimir mi amarillez en penes grandes y negros que clavaban el cuchillo blanco por la espalda, que arruinaban carreras consagradas de antemano tendiendo el puente desvencijado de la desolación. Los recitales y las canchas de fútbol fueron descubiertos tardíamente, cuando necesitaba de un escolta para poder asistir. La audiencia no, pero la audacia sí que se había retirado, empujada por el viento, livianamente, de un tirón. Como las tetas altas y la piel sin estrías. Como los quince años y como cualquier ilusión. Como el sexo – sexo- sexo. Estaba distraída licuando la fruta junto a la mantequilla de maní. No podía imaginar mi pasado, no podía avanzar. Era un tornillo encastrado en la puerta deformada de una heladera. El agua había penetrado mi madera, estaba hinchada de sed y de nostalgia. Sin embargo, algún lado de mí volaba.
-¡Boluda! -Me dijiste. Y entonces pensé que mi mejor despedida solitaria sería enterrar mis cenizas en la tercera dimensión de la sudestada o en una lápida horizontal, mezclada con el piso, como los recuerdos. No me mirabas, creías verme. Yo intentaba creer que lo que creías era lo que yo creía, tan distraída andaba. Cuanto más alto me llevabas, más lejos de mí estaba. Ayer me insultaste, como tantas veces, y el viento desató las hojas que quedaban entre los peines, el remolino amarillo levantó mi teta larga hasta mi cara y un pezón rosadito me golpeó el ojo izquierdo. No sabía quién había sido Marosa Di Giorgio, pero eran sus guiñadas las que me volaban. Sobre los peines amarillos, o sobre los peines cuando estaban blandos por el barro. Una arañita trapecista se colgó de la red, saltó y se dejó llevar hasta agarrarse de un pelo de mi trasero achatado por la décima de cuerpos que me aplastó sin cesar en la tradicional posición horizontal mientras yo me hundía en una laguna de pis. Era demasiado, el ácido, el dolor, el olor. Asqueaba y quería más.

domingo, 22 de octubre de 2006

POEMAS INEDITOS DE SAUL IBARGOYEN

SIMPLE PESADILLA POR ATENCO

(al pueblo de San Salvador Atenco,
brutalmente asaltado por “las fuerzas
del orden”, mayo 2006)

1.

El hombre Juan miró el fragor de aquel cielo:
caudas de aire azulsucio expulsaban sus pálidos ojos.
Las nubes eran ubres de piedra opacada
con estrías de súbitos blancores:
no había jinetes sobre caballos oscurecidos
en medio del simple amanecer:
no había ruidos de dientes petrificándose
ni vísceras de flores descompuestas:
nada había
más que un cúmulo de sombras
y desaseadas transparencias
con sus pelos mojados
como raíces de negror insuficiente:
nada más que fragmentos de otras bocas
no palabras ni estallantes sílabas
entre melodías putrefactas:
ni olores a ombligo partido
ni excitados cuchillos hurgando
vientres desprotegidos y de ácido temblor.
Nada ni palos o garrotes
ni escudos de turbia cristalería
o gritos como coágulos chorreando
brutales sustancias en calles y banquetas.
Ni carros de guerra entre moscas de metal delirante
lastimando el humo desayunero
la grasa alimentaria el primer sudor:


violentando maderas y almohadas
y asesinando huesos ventanas cortinas.

El hombre Juan miró
hacia la cáscara renegrida de aquel cielo:
harapos de luz se descolgaban
como banderas de sangre resurrecta.



2.

Un hombre Juan
estuvo en un sitio aplastado
por las cenizas de aquel cielo negro:
ya no mira lo que miró.
Otro un hombre Pedro
levanta un pie como un garrote
como un hacha de tela de cuero de fierro de hule:
cae la pierna en seguimiento
del inicio agresivo:
cae golpea machaca castiga
lastima lesiona quebranta
dulces entrepiernas torsos dormidos
narices sorprendidas omóplatos fatigados
tenues cartílagos
pelos de arriba y pelos de abajo
secretas verrugas lunares ofuscados
y tripas y cacas expulsadas
de íntimas camisas y pantalones desmadrándose.

El otro un hombre Pedro
contempla el sembradío de fuego
la milpa de humos y gases oxidados
el movimiento de un caudal
de sangre endureciéndose:
contempla el simple hueco
de la bala enterrada
el cráneo entreabierto
con sus cremas grises y sus babas.

Voces sin aire llegan
gestos en cristales muertos
voznadas de sórdida energía
pútrido silencio donde los dioses naufragan
palabras en lenguas polvorientas
mensajes de corrupta paz
y estandartes mancillados.

Un hombre Pedro
limpia con sus manos y sus trapos
la bragueta de sémenes triunfantes
las botas ennegrecidas de jóvenes sangrazas
los palos destructores de cabezas
las armas de extranjero metal
hediondas y asesinas:
un hombre Pedro multiplicado
en tres mil Pedros tal vez
y en Vicentes Wilfridos Davides
Alejandros Enriques Ardelios:
todos sí ahora mirando mirándose
en el cumplido sueño de la bestia peor.

Saúl Ibargoyen
2006

jueves, 12 de octubre de 2006

martes, 26 de septiembre de 2006

MURIÓ PAOLA KAUFMANN


Era de esas personas a las que la naturaleza divina les habían dado todo: belleza, inteligencia, humor -como dice Abelardo Castillo, su maestro-. Lo supo aprovechar muy bien. Paola Kaufmann "estaba destinada a ser una de las grandes escritoras argentinas" (A.C. dixit), pero murió demasiado pronto. Tenía 37 años y tres libros publicados, todos premiados. El campo del golf del diablo por el Fondo Nacional de las Artes, La Hermana por el Casa de las Américas, y El lago por Planeta. Por si fuera poco, se había graduado de neurobiologa en la UBA y había partido a Estado Unidos en busca de su doctorado. Volvió para trabajar en la Universidad de Quilmes y como investigadora del Conicet. Tenía treinta y siete años y sentía que las fotos periodísticas le robaban el alma (sólo se la dejaba robar por su pareja, y Clarín hizo lo suyo, justamente porque nunca pide permiso), fantaseaba hace pocos años con dejar todo y sólo dedicarse a escribir. Logró el equilibro y lo logró todo. Nada era demasiado pero todo sí era demasiado para ese dios atorrante que nos la llevó antes de tiempo. Envidioso. Insensible. Injusto.

Les dejo, sin editar -es la última vez que la haré hablar, prefiero que sea tal cual lo hizo-, la entrevista que le hice por su novela La Hermana (biografía novelada de Emily Dikinson y su hermana Lavinia, que fue la que rescató su obra. Fue publicada en Lea con el título "Seducida por un secreto a voces". Editada. Claro.


La hermana, ¿es una novela sobre Emily o sobre Lavinia o sobre Emily desde Lavinia?
Es un poco las dos cosas. Después de leer mucho sobre la vida de Emily D. hay dos cosas:la imagen, lo que significa ED, y su vida. Es un personaje muy rígido, muy estático, es una leyenda. Si vos te pones a buscar información sobre quien fue E.D. vas a encontrar más o menos en todos lados lo mismo: una poeta del siglo XIX que siempre se vestía de blanco, que estaba un poco loca, quizás un poco enferma, siempre encerrada en su casa -nunca se movió de ahí-, que nunca se casó, que nunca tuvo hijos. Los últimos quince años de su vida se dedicó a hacer tortas y panes y después se murió... Pero resulta que esta mujer escribió, entremedio de toda esta vida que nos parece de nada, casi dos mil poemas y otras tantas cartas que son una preciosura. La vida de ese mito, de ese personaje que es un personaje que le arma la propia literatura, es una vida que se puede contar en una página. No le pasó nada. Esencialmente, después de leer mucho sobre su vida, sobre y ensayos y tesis y la poesía misma y cartas y testimonios de la época, etc., mi sensación fue una cosa como casi física. Es como que, aparte del personaje, del mito, de la leyenda, yo veía a la persona, yo veía a ED, a la mujer digamos, a la mujer como con relieve. La miras con la vista periférica, como cuando detectas un auto, ves que se acerca. Más que el objeto detectas el movimiento, esa vitalidad. Esa mujer con relieve, en realidad, para mi, era una especie de loca linda, una mina muy rebelde, muy personal, extremadamente lúcida, con un sentido del humor enorme. Pero uno la ve por acá, siempre alrededor, siempre lejos, a un costado. Cuando uno la trata de poner en el foco, track, se endurece otra vez y queda esa mujer lánguida, enferma un poco loca, fóbica, encerrada siempre, a la que no le paso nada.

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sábado, 9 de septiembre de 2006

¿Un poeta puede dejar de ser poeta?

El otro día suprimí un comentario de un Anónimo que creía que el texto sobre "poesía marginal" lo había escrito yo, que no se había percatado en mi título que ese texto para mí también era una pavada. Ahora le hago honor a él, para que pueda criticarme con justeza. Esto sí lo escribí yo. Hace años que no escribo poesía y trato de obligarme con ejercicios como este (es un fragmento de tres). ¿Puede un poeta dejar de ser poeta? Estoy perdida. Ni de Amanda Berenguer puedo hablar. Tengo un pañuelo amordazando mi garganta. Ahí va:

Era una hermafrodita que volaba sobre los peines ordenados del invierno. Los velámenes míos caían desplegados sobre las ramas de las tipas desnudas/ ramificadas que habían disfrazado su raquitismo con flores amarillas que finalmente fueron reubicadas por el viento sobre los peines negros camuflados con barro. Un apagón y fueron amarillos, un apagón y ya estaba volando sobre los peines. Había cambiado los mocasines por ojotas, la gente moría de frío todo el año. Tardaba en aparecer la luz del día. Los pájaros habían desaparecido como los dinosaurios. No cantaba nadie y yo no tenía voz para cantar. Pero cantaba, silenciosamente, ramificadamente, en mi interior. Fallecía la niña, nacía la muerte y la traición. Ya podía llamarme mujer. Él fingía que Rosario había sido mi primer amor, que un minuto era una hora, que yo bebía de su desolación. Ahora era yo la que rompía los vasos sobre los recuerdos que había desparramado por el piso con tal de vengarme. Otro me llamaba a susurros aullados por las ánimas:
-Peggy Sueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Rápidamente me cambiaba el nombre para complacerlo, desde lejos, sobre un espectro torcaza. Fumaba un porro y veía el sexo floreciendo hacía los penes que habían sido deseados porque sus espíritus me recordaban a algo que no recordaba.
-Sueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Volvía hacía las monjas, las de mi crueldad, para convencerme de que mi liberación había sido acertada. Ellas iluminaron el moretón que habían ahuellado las cadenas sobre la boca. Lloré comiendo. Vomité llanto, desesperación.

(fin parte uno del ejercicio)

jueves, 24 de agosto de 2006

No se olviden de mí



De ella voy a hablar en mi próxima aparición bloggera. ¿A que no adivinan quién es?

domingo, 6 de agosto de 2006

jueves, 3 de agosto de 2006

MANUEL RUANO, ARGENTINO "VERSERO" DESDE CARACAS

DE LAS MUCHAS ENCRUCIJADAS DE CIDE HAMETE BENENGELI
Y LA HISTORIA DEL QUIJOTE




“...volviendo de improviso el arábigo en castellano,
dijo que decía: Historia de Don Quijote de la Mancha,
escrita por Cide Hamete Benengueli, historiador arábigo.”

Miguel de Cervantes Saavedra,
Don Quijote de la Mancha, Cap.IX







Yo, Cide Hamete Benengeli,
encarnadura y voz del sueño y la impostura,
escribí con pluma de ganso mi Quijote en secreto gabinete.
Alá, introdujo esas letras de una ruta de la ensoñación,
de caballero andante, con adarga y armadura, e ilusoria Dulcinea
del Toboso.

Jamás sabré ponerle nombre a las rutas del corazón,
sólo me fío de quien me soñó en graves temporadas con la muerte.
Esas cabalgaduras cierran cualquier herida.
Largas horas pasé con un morisco toledano que tradujo esos folios
y un oscuro amanuense llamado Cervantes,
secretario años ha de un cardenal en Roma,
y soldado del Rey, mutilado en la Guerra de Lepanto.
Yo celebro ser criatura de su sueño y su penuria.

Perdido fui en el jardín de los tropiezos,
argumentando entre sombras glorias fallidas y soldaduras
de la peor especie.

No hubo lugar ni papel de estraza que alcanzara para contar
tan luenga historia,
cuya pertenencia fuera puesta en duda.
Que nadie diga que Cide Hamete Benengeli traicionó a Dios.

Para que ahora hablen mal de mí,
y me cierren las puertas de la sensatez.
Tan real era el hidalgo don Quijote, que soñó Cervantes,
como aquél puesto en prisión en la noche de los insomnes.
(No lejos está maese Pedro y su mono adivino.)

Los grilletes, trajeron a Cervantes el recuerdo de Argamasilla de Alba,
en la Cueva de Medrano, y no le dejaron dormir...
Pero estos cautiverios, son asuntos para picapleitos,
y han quedado en un libro de actas donde se escritura la fe.

Yo, Cide Hamete Benengueli, escriba de arábigas fronteras,
fui quien dictó a Cervantes el Libro que los soñó a todos.
Y él, me soñó a mí en trágico laberinto.

¡Oh, luna de Mahoma, cuán tétrica es mi alabanza!
¡El mito nos atrapa a todos en su desamparada resurrección!...

---oo0oo---

Manuel Ruano
Buenos Aires, Argentina
Poema seleccionado para el Homenaje a la primera edición de la obra
cumbre de don Miguel de Cervantes Saavedra
(1605), en Argamasilla de Alba (Ciudad Real), Casa de Medrano,
en el IV Centenario del Quijote, Aldaba (España, 2005).
Ha publicado, entre otros,los libros siguientes:
Los gestos interiores (1969); Según las reglas (1972); Son esas piedras vivientes(1982);Yo creía en el Adivinador orfebre (1983); Mirada de Brueghel (1990); Hypnos (1995);Los Cantos del Gran Ensalmador (2005).

sábado, 29 de julio de 2006

Quería hablar sobre Seijun Suzuki, pero no pude...Sólo pude con la introducción.

I
Jabón en polvo para lavar las heridas. En sobresitos económicos de supermercado. Que la herida quede limpita que no se note que la sangre estuvo ahí, donde está la herida, que está aunque no se note. Así, con la herida invisible, se camina por la ciudad sucia, uno está limpito, planchadito, igualito a todos, para que no se note. El adulto ha sido despojado de sus derechos. No sé si distinguirse da miedo o no conviene, quizá de miedo porque no conviene. El adulto está muerto en vida. Distinguirse es apartarse pero no tanto, todo sea cosa que uno funcione como pared donde rebota la pelotita que va a dar justo en el ojo de quien la lanzó. Se le abre la herida que ya estaba, pero limpita, y te echa la culpa a vos. Por eso, mejor no. Mejor estar limpito.
II
En la ciudad sucia uno tiene que callarse o esconderse. A veces hago lo primero; otras veces, lo segundo. Me escondo en mi casa, me tapo de libros debajo de los cuales dejo que sangre la herida que volvieron a abrir las palabras, esas pelotitas rebotadoras. A veces camino, intento hacerlo sola, la ciudad es hermosa cuando uno está solo y es de noche. El silencio es una encantadora palabra. Muy propicio para abrir las heridas individuales y hermosas. Uno está feliz hasta que un pesado comienza a caminar lento para que vos te le adelantes y él pueda mirarte el culo cómodamente (es decir, sin que se note) y vos te desconcentres y mandes la caminata a la mierda. Es entonces cuando está el cine, entre mi casa y la caminata.
Huyo del tipo con bufidos metiendo mi soledad en la sala Lugones del Teatro San Martín. Meterse ahí es, para mí, como si me metiera en el cine Ideal o cualquiera de esos, los de adultos. Entro adentro para ejercer mi placer, a escondidas, en una sala llena de cómplices.

jueves, 27 de julio de 2006

martes, 25 de julio de 2006

Sexy Gómez Carrillo

Enrique Gómez Carrillo (Guatemala, 1873-1927) era algo más que un chico listo. Sí. Porque, vamos, la figura del chico listo resulta demasiado, cómo decirlo, vulgar. Y Gómez Carrillo fue cualquier cosa menos aquello. Muchas cosas y cuáles. ¿Un héroe? Lo que sí es seguro es que era re-listo el jodido. Alguien con mundo, en todo caso. Pues viajó todo lo que quiso y, al contrario de lo que suele pensarse, no era el alma de los países lo que su prosa retrataba, sino algo “más frívolo, más sutil”. Es que él era así: frívolo, sutil, sensual, errante y errático: “cosa cambiante, errátil es el hombre” (Montaigne). Guatemalteco, además. Pero, sobre todo, Enrique Gómez Carrillo supo ser un cronista, paradójicamente, lleno de ligereza y profundidad, cundido de geishas o delirantes hetairas griegas, al mismo tiempo que de vapores ancestrales ululando Basora. Con él se constata la existencia de una frivolidad profunda, claro que yes, pero, ojo, eso es virtud de pocos. Oscar Wilde, Capote y paremos de contar. Enrique, asimismo, era uno de esos poquitos que viajan mucho, que viven mucho, que gozan y sufren mucho, que viajan con todo el cuerpo, que viven con la sangre bullente en idiomas varios: elementos, todos, fundamentales para que una crónica sea escrita como la gente. Digamos de nuevo lo que otros han dicho, redundemos: la crónica en español le debe a GC su modernidad. Modernidad vía lo sensual. Vía lo francés, por igual. Y no es poco el aporte. Se dice que hasta la soberbia y bella París llegó a deberle algo al chapín, aún si el Sena ya no lo recuerda. París guarda a pocos en su luminosa memoria, horror, es demasiado bella y soberbia, a pesar de sus incendios anticapitalistas y sus clochardes irredentos balbuciendo ese idioma que, cuando lo quiere, se allega tortuoso. Mon Dieu: no finjo mi boulevard, tengo cierto cayito porque (believe it or not) yo también fui un guatemalteco en París. Claro, sin Mata Hari, sin una mi Consuelo Suncín (seductoras seducidas). Otras voces, otros ámbitos. Almorzando kebabs, o en comedores universitarios, sin alpargatas presidenciales ni credencial ninguna, pero siempre sin quejas, anduve gozando mi propia, respetable, mitología personal (B, y demás pociones, para mí, insuperables). Con GC, en cambio, hablamos de otro nivel, de otros cien pesos. O mil. Una vida más cómoda, más holgada en francos y de tal manera asegurada para la aventura total. Así, se encontró a otros que iban en su propia aventura total. Lindas, hórridas colisiones. Nuestro dandy llegó a tener la gracia de involucrarse con mujeres de la calaña de la Mata Hari – bailarina, pupila de la Aurora, belle femme – o de la viuda futura de Saint Exupéry, sin que aquello le hiciese menospreciar a las diversas libertinas y demi-mondaines de gran rumbo con las que tuvo a bien remecer el aire. Aventura total. Nada, ninguna pasión ni duelo fallido impidió que su prosa lírica y ostentosa caminara hacia el sitial adonde llegó. Ningún embaucador logró, presa de la envidia más perra, estropearle los pantagruélicos banquetes con que lo homenajeaban. Nadie. Claro, tenía amigos influyentes y cabrones: el pérfido-alfabetizado Estrada Cabrera, incluido. Un cabrón el mismo GC, si lo vemos bien, pero un cabrón con estilo. Tampoco es poco. Llegados a este punto, me atreveré a decir que Enrique Gómez Carrillo fue casi un héroe (o una variante de lo que modernamente conocemos como héroe) y que lo fue básicamente porque constituye el primer sex symbol de la historia de esta Guatemala contemporánea. ¿Me estoy pasando, incurro en delirio pop, vulgaridad? Tal vez. Lo cierto es que para mí, GC fue algo como un héroe sensual forrado de garbo literario, sin los complejos propios del oriundo de un país pequeño y empobrecido. Resulta obvio que no hago referencia al héroe de tipo catequista, con moraleja. Más bien elaboro un sex symbol letrado, cínico, cosmopolita, guatemaltecamente listo. Que no un simple chico listo, no confundirlo con aquel cuatío oloroso a Hugo Boss asonando las perlas falsas en la mesa de Café Saúl y hablando de “usté”, pues. Tampoco un latin lover, chapín lover. Otra onda el cabrón. U otro tiempo, quizás. ¿Otra París, otra Guate, otro mundo? Nos tomaría cuartillas miles responder. Lo cierto es que ya resulta detestablemente obvia mi engañosa admiración machista por Gómez Carrillo. Admiro aquí al mujeriego, al conocedor de las pagodas místicas de la carne, ciertamente. Mas no voy a justificarme, mejor lo digo y me muestro: para llegar a la honestidad hay que dejar ver también nuestro embrutecimiento. A alguien le robé esta última frase, no recuerdo a quién. Nuestro embrutecimiento. Bruto. No tanto como para no ir a su otro punto toral, a la otra esquina de su sensualidad: sus crónicas, su lenguaje. Un hombre sensual debe expresarse en un idioma sensual, podría sentenciarse. Lección de las crónicas de Gómez Carrillo. La sensualidad es un idioma universal, alors. Sí, cualquiera puede viajar al Japón, a Ámsterdam, mojar sus pies en el Nilo. Cualquiera con pisto o con suerte, claro. Pero quién podría devolvernos su experiencia alquimizada en deslumbrante prosa, quién nos hablaría de Hokousai, Outamaro, Yosai, quién del templo de Herodes, la Puerta de Damasco, la de Jaffa, quién describiría las mujeres más bellas y lúcidas con cuidadas frases viriles mas no ofensivas. ¿Quién se atrevería hoy a ir más allá del reporte de su robable camarita digital, o de su balbuciente blog? Y no sólo eso, quién de nosotros podría escribir comentos tales y volver a París a que un tal Verlaine nos dijese: “Ya estoy instalado en mi palacio de Invierno; venid a verme para que hablemos de Calderón y de Góngora”. Pinche guatemalteco extravagante, con amigos extravagantes. ¿Quién puede vanagloriarse de un inolvidable flirteo con Oscar Wilde, de una amistad con Salvador Dalí, Gabriel D’annunzio y Maurice Maeterlink y quién, siendo chapín, puede establecerse como cónsul de Argentina en París? Eso es lo que se dice no tener complejos. Ser macizo. Pinche guatemalteco extravagante, héroe sin moraleja, tenebrosamente bello y seductor. Una sensualidad lírica y humana, es decir, con coherencia ético-estética. Y eso es lo que aquí celebro. No tanto su “éxito”, sino el arrojo con que se lanzó a por su quimera. Una quimera que incluía el deslinde de todos sus sentidos, su sensualidad toda y una prosa única, un lenguaje civil que por sí solo sabría modernizar nuestras, todavía, provincianas trifulcas.

Alan Mills (Guatemala, 1979)

Para saber más sobre Gomez Carrillo haz clik aquí

viernes, 21 de julio de 2006

Hasta nuevo aviso


Me encuentro en estos momentos sumergida en las páginas de Eduardo Galeano, e insuflada por el espíritu gris y aplastado y bonachón y envidioso de Montevideo, donde he estado hace pocos días. Montevideo, una ciudad abandonada a los minimalismos inmensos, donde la melancolía es más transparente que la melancolía retórica de Buenos Aires. Decía que leía a Eduardo Galeano para poder decir otra cosa. Que no puedo hacer muchas cosas a la vez, como cualquier mujer (otro síntoma más de mis condiciones andróginas). O leo. O hago un blog. O viajo (que es, para mí, lo mismo que leer -pero mejor- y lo mismo que escribir -pero mejor-). Lo ideal sería escribir sobre lo que leyó tu mente durante el viaje. Cambiando de tema, ¿Pueden creer en la casi inexistencia de revistas culturales en la ciudad? Uno le pregunta al quioskero de la 18 de Julio por alguna, y te recomienda revistas políticas (Caras y Caretas, Rumbo Sur, Brecha). ¿Será que ellos responden a una cultura de la política, como Galeano? Montevideo es muy triste. Por ser tan triste es que voy a volver.

jueves, 13 de julio de 2006

Un Poeta, Lucas Benielli

Despertó con muchas ganas de llorar. Vivió el mejor día de su vida.

Llegada la noche lloró sin consuelo.

miércoles, 5 de julio de 2006

¡SALIÓ OLIVERIO!



Si, fue un parto, seis meses en situación de parto sangriento, doloroso. Tanto que no la puedo ni tocar. La puse debajo de mis papeles más sucios, de los libros que nunca voy a leer. La amo, pero no puedo ni verla. La analicé demasiado, la corregí, le temí y me frené ante ese temor. Por eso la tardanza. A Ricardo le pasa algo similar, ni tocarla. Puede encontrarse en este ejemplar una entrevista a Leónidas Lamborghini, cortada abruptamente en la mitad del trámite dado que me pasó lo que siempre me pasa cuando estoy con escritores: el avance de uno y mi instintivo retroceso. Un "análisis" de quince súper especialistas sobre los últimos 25 años de poética argentina, un artícuo de Pablo Toledo analizando el debate en el número anterior a Oliverio, cuentos del maravilloso Federico Levín, del asombroso Oliverio Coelho y del marginal Pablo Ramos. Además, mucho, pero mucho más. Su valor es de $5 y está, por supuesto, en todos los quioskos.

ATENCIÓN:
Se agradecen las suscripciones: seis números, treinta pesitos nada más y en tu propio domicilio. Envíos al exterior, consultar. También se agradecen opiniones.

martes, 27 de junio de 2006

Galeano-Vargas Llosa en La esfera infinita

Los amigos nicas de La esfera infinita, dan cuenta de algo más que una mera rencilla ideológica entre Galeano y Vargas Llosa, esta vez a partir del ascenso de Evo Morales en Bolivia. Para ver el debate, haz click en el título de este mínimo artículo.