sábado, 28 de febrero de 2009

PARA MANUEL BARRIOS II

Confié en vos, te amé, y no es perderte lo que me lastima, sino descubrir tus putas mentiras enmascaradas como notas médicas.

En 4.48 Psicosis, de Sara Kane

miércoles, 25 de febrero de 2009

EINSTEIN SOBRE LA CRISIS



(supere esta crisis: si hace click sobre la imagen, leerá mejor)

martes, 17 de febrero de 2009

REVISTA SOL NEGRO/ NUMERO 3

Sol negro
número 3 - febrero 2009

“me arrancaron del sol blanco y me
trajeron al sol negro, y ahora no tengo
modo ni puerta por donde volver”

Jerome Rothenberg - Niño perdido













Orvallo

Marcelino Menéndez
Eduardo Milán
Lydia Pistagnesi
Mercedes Roffé
Carlos Barbarito
Consuelo Hernández
Mónica Nepote
Raúl Heraud
Xavier Oquendo
Ramón Peralta
Jack Farfán
Siomara España
Vicente Velasco
Jessica Freudenthal
Lucevan Vagh Owen Berg
Manuel Illanes
Juan José Rodríguez

dossier
18 poetas argentinos recientes
(1967-1982)

Guillermo Daghero
Andrés Cursaro
naKh ab Rab
Diego Muzzio
Enrique Solinas
Aníbal Cristobo
Mariano Peyrou
Santiago Llach
Marina Mariasch
Cecilia Romana
Román Antopolsky
Lola Arias
Andrés Kurfirst
Martín Rodríguez
Fernando Gioia
Juan Salzano
Ezequiel Zaidenwerg
Amalia Gieschen

Paramera

Aymará del Llano – Travesía de extramares: sobre el sujeto y su viaje por el lenguaje
Karina Falcón – El triángulo del deseo y la obsesión por el significado en la novela Cosmos de Witold Gombrowicz (Una lectura, un lector)
Enrique Verástegui – El quechua y la conciencia de la belleza
Cristián Gomez O. – Isaac Goldemberg: Canciones en busca de ser tradicionales y décimas que no lo son
Paula Winkler – Una loca en la casa
Daniel Rojas Pachas – Rescate de revistas: Tebaida y Extramuros

Pabellón obsceno

Distrito y circular de Seamus Heaney (Reinhard Huamán)
Habitación en Roma de Jorge Eduardo Eielson (Salomón Valderrama)
La ópera fantasma de Mercedes Roffé (Paul Guillén)
Humboldt de Biagio D’Angelo (Miguel Ángel Malpartida)
Estados Unidos Celestes de José Pancorvo (Gustavo Reátegui Oliva)
Délibáb enemigo del viento de Víctor Ruiz (Lía Rebaza)
El pequeño y mugroso pólack de Bruno Pólack (Diego Molina Rey de Castro)
Edificaciones trashumantes de Óscar Saldívar (José Córdova)
Un poco de aire en una boca impura de Ricardo Ayllón (Denisse Vega Farfán)
Hispanic Poetry Review, número 14 (Paul Guillén)

Visítanos en: www.sol-negro.tk

Imagen: Ejecución del abismo - Serie: Entrañas de Yulino Dávila

jueves, 12 de febrero de 2009

Recordando a Julio

Hoy se cumplen 25 años de la muerte de Julio Cortázar... Revolviendo un poco, encontré lo que escribí en el 2002, para él y una revista literaria que se llamaba Oliverio. Say no more.







Julio, sus apariciones



¿Lo encontraría a Julio? Ahora que no está, que no hace falta buscarlo por la rue de Seine, por el arco que da al Quai de Conti o que sus ojos de gato telefónico brillen en la noche como un farol erguido sobre el cuerpo desnudo de su osita; que no hace falta, máxime si esa boca que mi dedo imaginaba tocar podría haber pertenecido a Julio, aunque los ojos fueran negros y no tocara saxo sino piano y yo no me llamara Edith Arón ni se tratara de Janis Joplin aunque sí Inti Illimani. Pero otra vez Cuba, el harakiri social, scotch on the rocks a las siete y media de la tarde, hormigas atravesando los ríos subterráneos de Roma, la misma nada inenarrable, idéntico el puente que había recibido a Julio con flores Madres de Plaza de Mayo y poemas Rubén Darío sobre mesita de hospital Saint Lazare. Cortázar, animal literario que para permanecer eternamente joven no necesitó de Dorian Gray ni aplicarse botox, exceptuando ciertas hormonas y el sudor acumulado mientras ejercía la docencia en Chivilcoy, sudor exprimido por Carol y esa América Latina violentamente dulce. Entonces, había dejado de ser un extranjero en su tierra para aprender a amar la batalla contra dictaduras que lo habían confinado a un exilio iniciado voluntariamente, cosa que no le impidió comprometerse y denunciar el infierno de los desaparecidos. Amar, esa palabra, encuentro entre dos extraños cuyo cuerpo constituye un límite definible y definitivo a menos que. Amar, esa comunicación imposible, salvo el deseo. ¡Si Cortázar estuviera! Son sus silencios, lo nunca dicho que dialoga con nosotros, jóvenes que no pudimos conocerlo porque estamos acá, del otro lado, es ese disco en verano que interpola a Cortázar engripado en invierno, nos da ganas de abrazarlo, de arrumar al fantasma bon vivant y bohemio, de soportar juntos alguna de esas espantosas películas húngaras. Al final no queda otra, hacerle el amor mediante lecturas y propalación de sus sueños, enamorarnos del otro que pudo haber sido Julio y que nos falle como le falló a la verdadera Maga y como él me faltó a mí, si no supe cómo, el otro y Julio que saltan desde la autopista del sur hacia el cielo, los ojos y literaturas de ambos henchidos de mí, lectora que al momento de ultimar estas palabras apuradas por cruzar el puente todavía está de este lado de la muerte.

Amalia Gieschen

En la Luna, 2002



martes, 10 de febrero de 2009

POEMAS INÉDITOS DEL POETA URUGUAYO OMAR TAGORE


“Y Rubén se puso ante Joaquín, y le dijo:
No te es lícito aportar tus ofrendas al primero,
porque no has engendrado, en Israel, vástago
de posteridad...”
Evangelios Apócrifos







SEIS ÁREAS PARA EL DILUVIO QUE NO VENDRÁ



a la memoria de J. Brodsky.



I

El dolor de Joaquín conjuga la pastosa nada de un verbo inestable.
Ensambla la sombra de su mano perlada de palabras no aprendidas
sobre la saliva rígida de la madre que vacila en la salvia de la noche
entre el súbito salto a una extrema ausencia y el carcomido abrazo.
Todo ese amor que huye confluye en una misma plaza dentro del lienzo:
una línea de bramantes y un fondo lluvioso de animales en estampida.
Cuando él mira así, sus hojas se visten. Anda un tramo y una rama amiga
cae y vive sumisa a sus pies. Dice y el buen aire entra hecho virutas.
Ama tanto lo que llega como lo que se va del límite; ese roce de la cerda
contra la cuerda templada en la mesa del viento echa más leña por la boca
del sueño que, ardiendo por sus bordes, ora bajo el haz de la lupa.


II

El dolor de Joaquín repite. Reprueba callando. Calmo entra a la luz.
Es un dolor sedentario sin casa fija. De un pelaje miel que es un don
casi dormido, parecido al mío, al del hijo que en parte, parte de mí:
mi súmmum, mi somos, mi símil, mi semen, mi suma alterada de pasos
y silenciosos regresos sobre las mañanas en la greca de la tierra,
donde los rancios enigmas, las trampas y los frescos desastres son traídos
por el humo-pienso que irradia la sierpe. Ella se mueve consumida
por su mezquino y empobrecido oficio de abandonar el árbol a la hora
que los residentes ahogados por su tísico ajuar y su corsé de miasmas
despiertan en coro y luego se abandonan bajo la leña unísona para verla
revolcarse en la fiebre de su cría, besar su frente y trepar el relámpago.



III

El dolor de Joaquín repara. Responde a la hilera de dientes
(nube que pasa como un borrón o un solo pensamiento que sobrevuela
el diluvio anunciado en los pomos y en la memoria de la bisagra).
Aquí dentro el aire caliente pertenece al tórax o al desierto creciente.
Los afectos del nómade mueren con los primeros destellos del día
y sus afeites caen como densos animales fulminados por un rayo
al rozar sus colas el neutro andamiaje de los aromas domésticos.
La sierpe ama la secuencia del nómade, enumera la estabilidad
de sus grietas. Persigue con su cuaderno de planas la plenitud que cambia:
un largo movimiento que, al dragar la cima del sueño con toda la miseria
de su lomo lacónico y mitómano, afianza el deterioro de su arrastre.


IV

El dolor de Joaquín, rey sin caballo ni reino, pasea su verde aljaba,
su tierno blindaje por la casa tendida, vaciada, cosida, cauterizada,
ya sin el abrigo de los débiles misterios que con todo su desprecio
escupen los dioses menores sobre el plan de los objetos inútiles.
El dolor sin trama canta, sin trino llega aquí, sin remos piensa en ver
palabras que aún crecen planas y ocultas, bajo el manto de la mugre,
y en los resquicios, y los bretes donde no llega la temerosa música
de los hombres que solamente mueren, donde no llega el canto de la lluvia
que nace o suele nacer en su secreta Orden sembrando simetrías
entre el alma y el cardo, el melisma de la ropa sucia acumulada en el altar
(esa sangrada piedra del baño) y la memoriosa cabeza de la Gorgona.



V

El dolor de Joaquín merodea como el hermano tenue de una melodía
que envuelve minuciosamente con papeles de insomnios las apariciones
repentinas dentro del templo, como la proteica procesión de hormigas
que cada noche cruza el hierático hundimiento de la viga central del credo,
para volver a la humedad de cada muerto nombrado dentro y fuera
de las cinco bolsas de basura apiladas bajo la cruz patada de la cocina.
Por parda procesión, casi un tentáculo a oscuras, por donde se irá
el pan de la última cena, la fruta futura de la escoba, el asma inestable
de la flor de la higuera, los besos negros, los versos blancos tiznados
por la luna y el ciempiés, el nombre de la saga, el número del archimandrita
que escribe el lugar donde el polvo no es otra cosa que polvo del camino.



VI

El dolor de Joaquín, imantado silencio que ronda las mañanas hundidas
en los pliegues de los últimos anillos propone un río de áreas, un abismo
(mas de Cartago siguen enviando a la boca del sueño la apremiada leña,
mientras la cetrina cocción que lo guía se aviva. Única es la nervadura
que lo nutre en el giratorio gobierno de los días. Delenda est Carthago).
Y del dolor, padre de mi canto educado, hijo de mi llanto conducido,
santo espíritu de mi instrumento traído a rastras a través del tiempo
hasta esta tienda de campaña, he cosechado una firme ergástula colgada
del alto muro, desde la cual lucho a diario por mi ración de amor,
y cuando el cansancio trabaja en mis horas, restauro un poco el rostro
del ángel, limando, podando, trasegando en canciones el aire que sobra.




de DEL HUMO EN WITTGENSTEIN, a publicar por Estuario este año
Autor: Omar Tagore (ESCUCHE SU MÚSICA HACIENDO CLICK EN SU NOMBRE)



Poeta, músico. Nace el 5 de septiembre de 1970 en la ciudad de Tacuarembó. Ha publicado en antologías de poesía, en separatas culturales y revistas uruguayas y españolas. Su libro-poema “Azimant” fue primer premio en el Concurso Literario Municipal de Montevideo, 2001. Como músico ha editado de forma independiente “Materia de Catamarca - Los Músicos del Oeste” un disco fragmentario donde conviven la canción, el paisaje sonoro y otros seres; el mismo es parte de una “Saga” construida entre poemas, Cancioneros, Cantares y textos narrativos, que nos lleva a un mundo mítico, una mitología personal. Su obra permanece inédita y bajo el abrigo de la Cofradía de San Fructuoso.