domingo 18 de enero de 2009

DANZAR LA PROSA, de mi pana Rafael Toriz



La prosa se precipita hacia su propia destrucción


Michel Tournier



Hablar de la presencia es hablar de la voz: puro espectro que puebla con su ausencia. Ensayar, transcurrir discurriendo, es el arte del diálogo, la calidez de la plática. El ensayo verdadero –lo supo Platón– es una escritura a medio camino entre el teatro y la filosofía: un lugar para fantasmas.
Es la conversación la forma líquida del ensayo.
El ensayo es también el fuego, luz devoradora que expande y multiplica, con palabras como ideas, las cenizas del lenguaje.
Y por eso es un arte mayor, porque al igual que la prosa profunda sabe que no durará: el ensayo –en esencia– sólo existe y permanece en su actualización, el instante del latido y el parpadeo.
Todo ensayo, para serlo, es la sólida expresión de un pensamiento finito, sincopada luciérnaga en el campo de la noche.
Todo ensayo decoroso no aspira sino a su propia destrucción: una consciencia que colapsa en su reflejo.
Es preciso remarcarlo: la prosa tiene un origen humilde, mundano, prosaico; es pura experimentación, tanteo, levedad y sugerencia; nace en la soledad del hombre que se interroga en monólogo silente.
La poesía, por el contrario, cuenta con padrinos celestes, dioses y diablos guardianes que custodian su legado y aseguran la permanencia: Mnemosyne aguarda entre la rima y el verso, en la música de la palabra que marca su huella y sedimento.
El ensayo asume su condición pasajera: ruta de tránsito entre el pensamiento y lo pensado (escribir ensayo es tender puentes entre el pantano y la ribera).
Se escribe ensayo desde el margen, en las orillas que se presienten pero se desconocen.
Se escribe ensayo porque la vida es cuestión de gusto y vulgar la circunstancia.
Pero sobre todo, se escribe ensayo para incendiar la angustia y porque es lo único que (me) queda cuando ya te has ido.

Rafael Toriz (Xalapa, 1983) es ensayista y narrador. Obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Carlos Fuentes en 2004. Ha sido becario de la Fundación para las Letras Mexicanas (2003-2004) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2006-2007). Ha publicado el bestiario Animalia (Universidad de Guanajuato, 2008) con litografías de Édgar Cano. Vivió unos meses en Buenos Aires, dejando una huella imborrable entre sus amigos, artistas argentinos.

4 comentarios:

Cachirulo dijo...

percibo demasiada diferencia entre un egoísta y un soberbio como para ponerlos en el mismo caso. El egoísmo es casi la forma de ser del individuo actual, el soberbio en cambio es más raro, y más pernicioso...

contraimaginarios dijo...

me interesa mas conocer al respecto de esos conceptos.
pero aclaremos que no tiene q ver con el post de mi amigo rafa, sino con mi nick de facebook. gracias lu

Cachirulo dijo...

Busco muslo blanco en la penumbra, conchas marinas, olorcito, en mi nariz/busco muslo blanco perdido en mis ojitos/busco muslo blanco, narizita de menange/muslo blanco de mujer

contraimaginarios dijo...

buscate una gringa!
o lee el texto de rafa che